Revolución o Guerra n°19

(Octubre 2021)

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Luchas obreras y sabotajes sindicales

Poco a poco, en todo el mundo, tras el choque de la pandemia y las medidas estatales de confinamientos y control de la población, la clase obrera tiende a retomar su lucha por la defensa de sus condiciones de vida y de trabajo. Es cierto que la crisis económica ya ha empezado a afectar directamente a una gran parte del proletariado mundial, especialmente en los países menos "ricos". Mientras que las medidas de "ayuda social" adoptadas durante la pandemia principalmente en los países europeos y en América del Norte están a punto de ser abandonadas y millones de proletarios sufrirán las consecuencias, el desempleo, la inflación, especialmente de los alimentos básicos como el pan, la caída de los salarios, el deterioro de las condiciones de trabajo están golpeando en todas partes. En todos los continentes, en Irán, Líbano, Argelia, Túnez, Sudáfrica, pero también en Grecia – por nombrar sólo algunos países – la pobreza se está imponiendo a gran escala. Estas condiciones de miseria provocan reacciones que parecen querer retomar la dinámica internacional de luchas proletarias y revueltas sociales que se afirmaba en el otoño de 2019, antes de que el estallido de Covid y las medidas de confinamiento la interrumpieran bruscamente.

Algunos ejemplos entre otros, sabiendo que nuestra información está lejos de ser completa: desde el comienzo del verano, las manifestaciones callejeras, reprimidas, se han multiplicado en Argelia, Túnez, Líbano y Egipto, en particular contra la pobreza en general y la escasez de pan en particular. En Irán, en agosto, las manifestaciones atacadas violentamente por la policía y las milicias islamistas, los Bassidji en particular, siguieron a nuevas huelgas en el sector petrolero. Al mismo tiempo, los llamados trabajadores precarios, o ’autoempresarios’ que trabajan y son sobreexplotados por las plataformas de reparto y los servicios de entrega a domicilio, como Deliveroo, se están rebelando y manifestando en varios países, como España, Italia, Inglaterra y Lituania. El rápido fin de las medidas de ayuda de los países ’más ricos’, medidas destinadas sobre todo a evitar un estallido social si millones de proletarios europeos o norteamericanos se hundieran de repente en la más oscura miseria por falta de salario, provocará la quiebra de muchas empresas, Esto conducirá a la quiebra de muchas empresas, pequeñas o grandes, llamadas ’zombis’ por ser insolventes y haber sobrevivido artificialmente sólo gracias a las subvenciones "Covid", y por tanto a un empeoramiento del paro, los salarios y las condiciones de trabajo, por no hablar del desahucio de las viviendas y otras consecuencias de la miseria que se avecina. El fin de las medidas sociales vinculadas al Covid anuncia la presentación de la factura a los proletarios. Ya las luchas proletarias tienden a estallar en respuesta a los ataques directos del capital.

En Alemania, importantes huelgas afectaron a los ferrocarriles durante el verano. Recientemente, el hospital La Charité de Berlín, el más grande de Europa, con 15.000 empleados, tuvo una lucha en la que se exigía la contratación de personal, la permanencia de los trabajadores sanitarios subcontratados que trabajan para el hospital y una política "para las necesidades sanitarias" y no dictada por el "control de costes". Es interesante observar que los intentos de organizar la lucha directamente fueron organizados por los propios trabajadores.

En Estados Unidos, los trabajadores de la planta de Volvo en Dublín (Virginia) se declararon en huelga durante cinco semanas en contra de la opinión de la UAW y del contrato que había firmado. En agosto, de nuevo a pesar de la UAW, los 3.500 trabajadores de DANA también se pusieron en huelga. Los primeros trabajadores formaron el Volvo Workers Rank-and-File Committee (VWRFC) para oponerse al contrato de la UAW y luchar por la ampliación de su lucha. Lo mismo ocurrió con la huelga de la DANA, aunque parece muy probable que se formara y creara bajo el impulso de los sindicalistas de base, y la influencia de los trotskistas. El hecho es que expresan un desafío, o incluso un intento de oponerse a los sindicatos y de que los propios trabajadores se hagan cargo de su lucha y de la defensa de sus intereses.

El inicio de una dinámica de lucha obrera internacional está ahí, aunque sea tímidamente. Para que esta dinámica se confirme, se afirme y se desarrolle, los proletarios tendrán que enfrentarse, entre otras cosas, al sabotaje y a las maniobras de los sindicatos, sea cual sea el país y el continente. Corresponde a los proletarios más militantes apoyarse en estas primeras experiencias, ganar confianza en sí mismos y organizarse – por ejemplo en comités de lucha – para preparar, o incluso lanzar, luchas y huelgas.


Normand, 18 de Septiembre 2021

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