Revolución o Guerra n°9

(Semestral - Febrero 2018)

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Primeras escaramuzas de las confrontaciones masivas entre las clases

Tan débil y limitada pueda aparecer a primera vista, la dinámica internacional de luchas obreras se continua sobre todos los continentes. Sin ser exhaustiva, vale la pena presentar una lista rápida de unas pocas para hacer resaltar una visión y una comprensión general. Los trabajadores grecos hicieron masivamente huelga contra la imposición del proyecto de ley de una nueva austeridad por el gobierno de extrema-izquierda de Syriza dictado por la Unión Europea. Igual en Túnez, las manifestaciones contra el desempleo y la austeridad se han propagado a través el país a lo largo del mes de enero. Las masas obreras no olvidaron que semejantes manifestaciones habían llegado al derrocamiento del presidente tunecino Ben Ali. En Irán, estallaron manifestaciones en todo el país al final de diciembre contra el desempleo y las medidas de austeridad. Ha habido 3500 arrestos y tres muertos. Fue igual en varios países, en India, en Sudán, hasta en el Kurdistán iraquí… En diciembre, miles de manifestantes se enfrentaron con la policía anti-motín alrededor del parlamento argentino en Buenos Aires para impedir la adopción de una nueva “reforma” contra las pensiones. En enero, en Corea, los trabajadores de la industria automóvil Hyundai rechazaron un acuerdo firmado por la dirección y el sindicato y salieron en huelga salvaje. Ocurrió lo mismo en unas minas de oro de África del sur. Al conocer el anuncio de supresiones de puestos de trabajo en Carrefour, 28 supermercados de Bélgica se salieron en huelga sin pre-aviso oficial el día 26 de enero.

En apariencia menos espectacular y sin duda completamente controladas y manejadas por los sindicatos, las huelgas escalonadas lanzadas por el sindicato IG Metall en la metalurgia alemana son muy significativas a la vez de las fuerzas y debilidades del proletariado hoy en día y de su dinámica de resistencia al capital. Después las huelgas importantes y numerosas de estos últimos años en los transportes, ferrocarrileros y aéreos, el hecho que el IG Metall sea forzado a lanzar un movimiento con una reivindicación aparentemente tan “radical” (la semana de 28 horas de trabajo [1]) expresa que los sindicatos son hoy en día coaccionados, incluso en Alemania, a ocupar el “terreno social” para enfrentar el descontento y cortar de raíz toda lucha real contra el capital y la burguesía.

Como lo escribíamos en RG #8, en « una potencia imperialista como Francia, hay diario más de 270 huelgas implicando a decenas de millares de proletarios (…). Es el caso en todas las grandes potencias imperialistas con 150 hasta 300 huelgas diarias con entre unos proletarios a varios millares ». Por cierto, la mayor parte de estas huelgas son estrechamente controladas por los sindicatos pero muestran igualmente que la clase obrera no está dispuesta a someterse a los ataques de los capitalistas y de su Estado contra las condiciones de vida y de trabajo. Esto revela la tendencia histórica hacia confrontaciones masivas entre las clases lo que no quiere decir que nos lleva hacia una victoria ineluctable del proletariado. En efecto, la combatividad obrera sola no bastará si no se acompaña con una voluntad política para frustrar las trampas sindicalistas y de los partidos burgués de izquierda y para preparar el enfrentamiento masivo contra el Estado capitalista. Combatividad obrera y consciencia de clase son indispensables. La ausencia de un partido internacionalista e internacional es uno de los factores que arriesga de debilitar considerablemente al proletariado y que pueda impedir su victoria.

Estas luchas frenan las medidas de austeridad y retardan la guerra mundial entre los bloques imperialistas. En cambio, sería un error pensar que las luchas actuales tienen sólo un carácter económico. Cada día, en cada lucha, los proletarios toman consciencia del limite de su combate, del sabotaje de los sindicatos y de los partidos de izquierda que impiden una lucha frontal contra los Estados capitalistas. La abstención de los proletarios de Cataluña al referéndum, los paros fallidos de los nacionalistas catalanes quienes no lograron ganarse la mayoría de los proletarios al igual que la ausencia de apoyo a la burguesía española son hechos que muestran que el proletariado no está listo para comprometerse en uno de los dos campos nacionalistas para defender su burguesía. Recordemos también la huelga de la Telefónica en 2015. Los proletarios han visto una alianza entre la dirección y sindicatos colaboracionistas que querían simplemente acabar con la organización independiente que se habían dado y a través la cual los primeros luchaban por sus reivindicaciones en oposición con la política de concesiones que los sindicatos siempre utilizan.

Estas luchas retardan las decisiones de los bloques imperialistas hacia una guerra mundial. Estas potencias imperialistas deben “contentarse” con guerras locales para defender sus intereses. Estas guerras locales y las medidas de austeridad son vanos intentos de un sistema capitalista en completa decadencia para aliviar los efectos de la crisis de 2008. Crisis que tiene no solamente efectos económicos desastrosos pero que obliga las burguesías nacionales a reorientarse políticamente como se ve en el Reino Unido con el Brexit, en Francia con Macron, en los Estados Unidos con Trump y en varios países de la vieja Europa del Este.

Esta situación tiene también efectos entre los elementos del proletariado. Favorece la aparición de nuevas voces comunistas en el mundo. Pues saludamos Worker’s Offensive en los Estados Unidos y Nuevo Curso en España (vea el artículo a continuación).

En su primer numero de octubre 2017 (Intransigence #1), Worker’s Offensive escribe que « a la luz del estado de pudrimiento de la sociedad actual y de la urgencia de la amenaza que representa, la primera tarea de los de entre nosotros que se consideran como “militantes”, no puede ser sino reagruparse alrededor de un conjunto de principios fundamentales para constituirse en una organización política capaz de participar en las luchas de la clase. Tal organización tendría también como tarea el preparar los medios materiales e organizacionales de la lucha, de emprender una evaluación teórica del sistema para mejor combatirlo, y de avanzar en cada situación los intereses de los obreros contra los de sus explotadores. Adoptará una postura sin compromiso contra cualquier facción de la clase explotadora, sin excluir sus soldados de “izquierda” denunciándolos ante los obreros y demostrando como se asocian al enemigo y sabotean sus luchas »

En cuanto a Nuevo Curso, en cuatro meses y gracias a su actividad y su dinamismo, se coloca a su manera, activa, abierta y no sectaria, con un planteamiento original, en el combate que consiste a reagrupar y enfocar el conjunto de las fuerzas revolucionarias alrededor de las posiciones y debates de la Izquierda comunista y de sus expresiones materiales, grupos y círculos políticos.

Los escritos de Rosa Luxemburg a continuación en Huelga de masa son todavía de plena actualidad :

« Los socialdemócratas [los grupos comunistas de hoy en día] constituyen la vanguardia más esclarecida y consciente del proletariado. No pueden ni atreverse a esperar de manera fatalista, con los brazos cruzados, el advenimiento de la “situación revolucionaria”, aquello que, en toda movilización popular espontánea, cae de las nubes. Por el contrario; ahora, al igual que siempre, deben acelerar el desarrollo de los acontecimientos. Esto no puede hacerse, empero, levantando repentinamente la “consigna” de huelga de masas al azar y en cualquier momento sino, ante todo, propagandizando ante las capas más amplias del proletariado el advenimiento inevitable del periodo revolucionario, los factores sociales internos que lo provocan y las consecuencias políticas del mismo. Si se gana a los sectores más extensos del proletariado para una movilización política masiva de la socialdemocracia; si, a la inversa, los socialdemócratas asumen y conservan la verdadera dirección de la movilización de masas; si se convierten, en un sentido político, en dirigentes de todo el movimiento, deben, con toda claridad, consecuencia y firmeza, informar al proletariado alemán de sus tácticas y objetivos para la próxima etapa de lucha. »

Los revolucionarios y los obreros lo más conscientes no pueden eludir su responsabilidad : mirar de frente a los retos de la situación; reagruparse para clarificarlos colectivamente; para clamar y convencer que no hay ninguna escapatoria a la crisis y a la guerra del capital si no se lo destruye; para poder intervenir e orientar políticamente a los inevitables combates de clase.

Normand, 3 de febrero 2018.

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Notas:

[1. Finalmente, los patrones del sector firmaron con el IG Metall un acuerdo sobre 28 horas sin compensación salarial : en realidad, tiempo parcial y flexibilidad agravada (6 de febrero).