Revolución o Guerra n°19

(Octubre 2021)

Aviso : hasta la fecha, no podemos hacer verificar los artículos de la revista en español por compañeros de idioma castellano lo cual puede dificultar su lectura y, peor aún, provocar errores políticas. En tal caso, llamamos nuestros lectores a que se refieren a la versión francesa o inglesa.

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Retorno sobre la polémica de la CCI contra el PCI-Le Prolétaire :la intervención de los grupos comunistas en las huelgas de 2019 en Francia

Fe de erratas: En el siguiente artículo hemos cometido dos errores sobre hechos. Nos dimos cuenta de ello traduciéndolo y buscando citas de la CCI traducidas en español. La primera es la afirmación de que ella no habló hasta el 1 de diciembre. De hecho, el 7 de noviembre de 2019 se escribió un artículo en Révolution Internationale 479 (https://fr.internationalism.org/content/9986/seules-solidarite-et-lunite-lutte-peuvent-repousser-attaques). La segunda: el folleto Solidaridad de todos los trabajadores y todas las generaciones está fechado el 15 de diciembre. La frase del volante, "hoy, martes 17 de diciembre, después del repelente discurso de Édouard Philippe con sus medidas que anuncian un alargamiento de los años de trabajo y una mayor pobreza...", deja pensar que el discurso tuvo lugar ese día. Sin embargo, tras releer el artículo, aparece que se refiere al discurso del 11 de diciembre. Por lo tanto, la nota polémica (la 14) que hicimos en el artículo es irrelevante. Como podrá comprobar el lector al leer la orientación avanzada ya en de noviembre - “discutir juntos, aprender las lecciones de este movimiento social, reapropiarse de las de los movimientos pasados y prepararse para futuras luchas” –, estos dos errores no desvirtúan nuestra crítica de fondo a la intervención de orden consejista y tardía que esta organización llevó a cabo durante esta masiva lucha proletaria.
Hemos decidido publicar la misma versión original de nuestro artículo en todos los idiomas, sin corrección y asumiendo nuestro error, pero precedida sistemáticamente por esta errata.
Revolución o guerra, 25 de septiembre 2021

“Cuanto más crece la lucha espontánea de las masas, cuanto más amplio se hace el movimiento, tanto mayor, incomparablemente mayor, es el imperativo de elevar con rapidez la conciencia en la labor teórica, política y orgánica de la socialdemocracia” (Lenin, ¿Qué hacer?)

Las páginas francesas del sitio web de la CCI han publicado una polémica, Les graves faiblesses du PCI dans le mouvement contre la réforme des retraites-partie-1. [1]

]], que critica la intervención del PCI [2], que publica Le Prolétaire en Francia [El Proletario en España], en la masiva movilización obrera del otoño-invierno de 2019 en este país. La polémica de la CCI permite, pues, volver sobre la experiencia pasada, sobre todo a la más reciente, de lucha masiva y llamar la atención sobre el contenido y el método que debe utilizar la intervención de los grupos comunistas para que asuman su tarea de dirección política en las luchas de su clase. Nuestra intención aquí no es tanto criticar el planteamiento y las posiciones de la propia CCI, aunque fuertemente marcado0s por el economicismo o el consejismo como veremos, sino compartir, y someter a crítica, nuestra concepción y orientaciones de intervención para anticipar el periodo de luchas masivas que no pueden dejar de surgir ante la crisis. El lector puede remitirse evidentemente a la intervención concreta de la CCI, del PCI y de nosotros mismos, en particular a los volantes que cada uno de nosotros ha podido elaborar en el curso de la lucha y que están disponibles en nuestros respectivos sitios web. Porque sólo podemos sacar conclusiones y lecciones de una lucha obrera y de la intervención de los revolucionarios en relación con las posiciones, los volantes, las consignas, las orientaciones, etc., adoptadas en el curso mismo de la propia lucha, en el momento mismo en que se plantean los diferentes combates, o episodios particulares. Hacerlo a posteriori, y sólo a partir de principios generales – aunque sean correctos en sí mismos –, sin tener en cuenta el propio curso de la movilización y las cuestiones y retos reales que se van sucediendo tiene poco interés, en el peor de los casos revela un enfoque dogmático y abstracto.

De manera preliminar, recordaremos aquí brevemente el curso real de la movilización proletaria que duró desde septiembre de 2019 hasta enero de 2020 y que hemos repasado en nuestros comunicados [3] disponibles en nuestras páginas web. El anuncio de una nueva reforma de las pensiones durante el verano de 2019 por parte del Gobierno francés del presidente Macron obligó a los sindicatos a organizar una jornada de acción, manifestación y huelga, el 13 de septiembre. La participación masiva en ella, en particular de los trabajadores del transporte urbano de París de la RATP y la expresión de su combatividad, sorprendió a los sindicatos y preocupó a todo el aparato estatal burgués por el espíritu combativo que reinaba en las filas de muchos sectores proletarios del país. Inmediatamente, los sindicatos FO y SUD, a los que se unió más tarde la CGT [4], fijaron una nueva jornada de acción para el... ¡5 de diciembre!, presentada como el inicio de una huelga ilimitada en todos los sectores, tratando así de cortar cualquier estallido inmediato de la lucha. Sin embargo, a finales de octubre, en primer lugar a raíz de un accidente ferroviario ocurrido el día 16, los maquinistas de la SNCF interrumpieron espontáneamente su trabajo durante tres días a escala nacional. El centro técnico de Châtillon, en la región de París, que se encarga del mantenimiento de los trenes de alta velocidad (TGV) para la región del suroeste de Francia, inició una huelga salvaje contra la reorganización de sus condiciones de trabajo y los bajos salarios en la semana del 21 al 27 de octubre, y llamó a ’todos los trabajadores ferroviarios a levantar la cabeza con ellos ’ [5]. Al hacerlo, rompían el marco, el calendario y el terreno de las reivindicaciones, la camisa de fuerza que los sindicatos habían establecido para encerrar a los proletarios y obligarles a esperar al 5 de diciembre, y abrían una oportunidad concreta, aunque fuese escasa, para la extensión y la generalización de la lucha a la SNCF, pero también a todos los demás sectores, algunos de los cuales en el sector privado ya venían afectados por movilizaciones y huelgas particulares. A pesar de algunos intentos para extender este conflicto, saboteados por los sindicatos, SUD en particular, y ante el retroceso de la dirección local en las reivindicaciones, la huelga se detuvo después de una semana, cerrando así la ventana de oportunidad para un desbordamiento de los sindicatos y de su táctica de días de acción.

Muchos de todos los sectores participaron en las manifestaciones masivas y la huelga del 5 de diciembre, en las que a veces se produjeron enfrentamientos con la policía, así como en los numerosos piquetes que se instalaron frente a algunos centros de trabajo. Este día debía marcar el inicio de la huelga indefinida en muchos sectores. Sin embargo, quedó claro que el aparato estatal burgués, el gobierno, los sindicatos y los medios de comunicación, controlaban la situación y la combatividad de los trabajadores, estando ésta esencialmente dirigida a una huelga ilimitada en el tiempo pero confinada principalmente a los trabajadores ferroviarios y de los transportes urbanos [6] – podría decirse que el resto de la clase estaba "en huelga por procuración" – y sin más perspectiva real que su duración y un bloqueo de la producción mediante la parada de los transportes. Es decir, precisamente lo que la huelga de Châtillon de finales de octubre había pretendido poner en cuestión, siempre que se prolongara. Al día siguiente de la jornada de acción sindical del 10 de diciembre, en la que se redujo el número de manifestantes y la dinámica de la huelga al transporte y a su duración ilimitada, el gobierno se creyó lo suficientemente fuerte como para decidir una medida adicional – una regla de edad pivote – que empeoraba aún más las condiciones de jubilación. Este anuncio provocó un renacimiento de la cólera obrera, relanzando así la dinámica de la lucha y reabriendo, aunque muy ligeramente y por poco tiempo, la ventana de extensión y generalización que se había cerrado el día 5. Obligó a todos los sindicatos, incluida la CFDT [el sindicato francés más ’derechista’] opuesto a la huelga, a relanzar una nueva jornada de acción para el día 17, tres días antes de las vacaciones escolares de fin de año. Estaba claro que, una vez que los profesores estuvieran de vacaciones, los ferroviarios y los tranviarios de la SNCF y la RATP se quedarían solos y aislados en la lucha, con los sindicatos, en particular la CGT, retrasando la convocatoria de huelga ilimitada en los puertos y las refinerías, por ejemplo.

Desgraciadamente, así fue. Esta segunda oportunidad de romper con el terreno y el ritmo, el timing, impuestos por los sindicatos y sus días de acción no fue aprovechada más que la primera. Es cierto que la huelga y la movilización duraron hasta mediados de enero en el caso de la primera y prácticamente hasta el estallido del Covid en el caso de la segunda. Pero la suerte de la lucha estaba decidida, salvo si hubiera surgido un acontecimiento – otra lucha o huelga – fuera de esta misma dinámica de movilización, en otro sector del sector privado por ejemplo, que hubiera podido romper el calendario impuesto a los acontecimientos por los días de acción sindical. Hay pues, en nuestra opinión y evidentemente a grandes rasgos, cinco momentos o episodios de esta lucha que presentaban retos particulares y en función de los cuales los revolucionarios debían adaptar su orientación y sus consignas si querían intentar ponerse a la vanguardia de esta lucha de clases y desempeñar en ella un verdadero papel de dirección política: del 13 de septiembre a finales de octubre; la semana de la huelga del centro de Châtillon hasta el 5 de diciembre; la jornada de acción del 5 al 11 de diciembre; y luego hasta el 17, o incluso el 23 de diciembre [7].

Crítica abstracta y realidad de las intervenciones

La crítica de la CCI no tiene en cuenta estos momentos, ni siquiera otros que hubiera podido ver e identificar, para polemizar con el PCI. Desarrolla su crítica a partir del principio, que comparte con nosotros, de que los sindicatos son en nuestro período histórico órganos del Estado burgués y que, en consecuencia, todo aparato sindical sólo puede sabotear las luchas obreras. Pero sigue siendo esencialmente abstracta y dogmática, sin ninguna relación con la realidad y la dinámica de la propia lucha. No aborda las orientaciones concretas planteadas por el PCI en el transcurso del conflicto. En cuanto a los suyos... "lo más correcto era, pues, no seguir las expresiones radicales del sindicalismo, sino poner de relieve las condiciones de la lucha de clases, mostrar, como pretendía la CCI, la realidad de una reflexión subterránea que se expresaba a través de una necesidad de solidaridad, que precisamente los sindicatos y toda la burguesía pretendían desvirtuar (¡sic!). Era necesario volver a situar la lucha en su contexto de surgimiento de una reanudación de la combatividad y responder políticamente a la necesidad de reflexión en el seno de la clase." (énfasis añadido y traducción nuestra)

Al lector no le importará que contrastemos esto con la visión de Rosa Luxemburgo, que plantea en Huelga de Masas, Partido y Sindicatos y que nosotros, por nuestra parte, recogemos e intentamos aplicar: “En lugar de plantearse el problema de la técnica y el mecanismo de la huelga de masas, la socialdemocracia está llamada, en un período revolucionario, a tomar la dirección política. La tarea más importante de "dirección" en el período de la huelga de masas consiste en dar la consigna de la lucha, en dirigirla, en regular la táctica de la lucha política de tal manera que en cada fase y en cada momento de la lucha se realice y se ponga en actividad la totalidad del poder del proletariado ya comprometido y lanzado a la batalla, y que este poder se exprese por la posición del Partido en la lucha; la táctica de la socialdemocracia nunca debe estar por debajo del nivel de la relación de fuerzas en presencia, sino que, por el contrario, debe superar este nivel.” (Rosa Luxemburgo, subrayamos [8])

La CCI está lejos, muy lejos, de la búsqueda y del combate por cualquier dirección política efectiva en la confrontación real de clases. Y cerca, muy cerca, de la visión consejista llevada por Anton Pannekoek en 1947 que defiende que los comunistas deben limitarse a "difundir la lucidez y el conocimiento (...) e iluminar las mentes de las masas mediante su propaganda.". [9] Lejos de estos argumentos consejistas abstractos y dogmáticos, veamos la realidad de las intervenciones del PCI y de la CCI, y de las nuestras.

Antes del 5 de diciembre

En cuanto estalló la huelga salvaje del centro de Châtillon el 21 de octubre, la que abrió una brecha en el dispositivo sindical de las jornadas de acción previstas a partir del 5 de diciembre, el PCI publicó un volante – reproduciendo un comunicado de los ferroviarios en huelga –, Grève illimitée et sans préavis: les cheminots grévistes de Châtillon montrent la voie! [Huelga ilimitada sin preaviso: ¡los ferroviarios en huelga de Châtillon muestran el camino!]. Este volante llama a "la extensión y generalización del movimiento (...) a una huelga ilimitada, sin preaviso sindical con ocupación de los locales o piquetes de huelga, extensión a otros establecimientos, comités de huelga, etc.", a que los trabajadores "tomen su lucha en mano independientemente de las organizaciones colaboracionistas [los sindicatos].” Por nuestra parte, y aunque diferimos en la cuestión sindical con el PCI, consideramos que el volante del PCI presenta las consignas y orientaciones que corresponden a la situación y a la necesidad del combate contra el ataque del gobierno y la táctica de sabotaje de los sindicatos y de los izquierdistas. En el mismo lado de esta barricada, de esta primera batalla, decidimos apoyar y reproducir este volante, en lugar de publicar uno nosotros mismos, acompañándolo de un comunicado destinado a presentar nuestro análisis de la situación y explicar nuestro enfoque. En particular, hacemos un llamamiento a los trabajadores para que rompan la camisa de fuerza de los días de acción rompiendo el calendario del 5 de diciembre. Durante este primer episodio, en el que la huelga terminará después de una semana, la CCI está ausente. No dice ni una palabra. Silenciosa [10].

El 5 de diciembre

Antes de la manifestación del 5 de diciembre, inicio "oficial" de la huelga según los sindicatos, el PCI publicó un segundo volante el 29 de noviembre en el que renovaba sus consignas de "huelga ilimitada sin preaviso (...), comités de huelga elegidos y revocables, piquetes u ocupación de los locales para el cese efectivo de la actividad, extensión del movimiento a las demás empresas;". No es sino el 1 de diciembre, un mes después de las huelgas salvajes de octubre y mientras se cerraban las fauces de la trampa sindical, que la CCI de Francia intervino por primera vez con un volante, ¡Unifiquemos nuestras luchas, contra los ataques de nuestros explotadores! Por lo tanto, ya podemos constatar que, en términos de calendario, va por detrás de la burguesía, en particular del gobierno y de los sindicatos. Y que ha perdido por completo, o ignorado, la perspectiva abierta por la paralización de los trenes, y luego la huelga salvaje en el centro de mantenimiento del TGV a finales de octubre en un clima general de combatividad obrera. En resumen, la CCI ya estaba detrás del movimiento y de los sindicatos que, en ese momento, estaban al frente de la escena y anunciaban una larga y dura huelga. Y lo que es peor, está políticamente detrás de los sindicatos. Aunque es correcto en sí mismo, especialmente su denuncia de los sindicatos, el volante sigue siendo muy general en cuanto a perspectivas y consignas: "¡toda la clase obrera debe luchar!", "nuestra unidad es vital, debemos forjarla y defenderla."

Pero, sobre todo, se centra en la auto-organización y en las asambleas generales, no como medios e instrumentos entre otros para llevar a cabo las consignas de huelga y de extensión y, de hecho, para oponerse y luchar contra el sabotaje sindical, sino como requisitos previos para la lucha: "Sólo la reunión en asambleas generales abiertas y masivas, autónomas, que decidan realmente sobre la conducción del movimiento, puede constituir la base de una lucha unida." En el momento en que se trata de oponer orientaciones y consignas alternativas a las planteadas por los sindicatos y de disputarles la dirección de la lucha, llama a "los trabajadores más combativos y decididos [a] reagruparse, discutir, reapropiarse de las lecciones del pasado, para preparar la lucha autónoma de toda la clase obrera." (El subrayado es nuestro) Es decir, preparar una lucha futura, pura y autónoma, es decir, una lucha en la que las fuerzas burguesas en el medio obrero, los sindicatos en primer lugar, habrían desaparecido; de hecho, una lucha que ya no sería una lucha entre las clases. Y esto en el momento en que la clase está luchando y necesita orientaciones políticas y consignas concretas e inmediatas, la CCI propone discutir, reapropiarse y preparar una lucha futura y pura, el sueño de toda la vida de los pequeñoburgueses temerosos de la verdadera lucha de clases.

Por nuestra parte, "En estas condiciones y antes del día 5, nos pareció inútil – nos hemos preguntado – hacer una intervención particular sobre la convocatoria de huelga y su renovación, que se hubiera sumada a todas las demás provenientes de sindicatos, sindicatos locales, grupos políticos de izquierda y izquierdistas e incluso de fuerzas revolucionarias.", decíamos el 8 de diciembre1. [11] Decidimos distribuir el folleto del PCI en la manifestación del día 5, en la medida en que las consignas y reivindicaciones que planteaba correspondían a las cuestiones que estaban en juego en ese momento, con motivo de esa jornada y para sus consecuencias. De hecho, desde nuestro punto de vista, el llamamiento a la movilización para ese día tenía que plantear como orientación el desbordamiento y el enfrentamiento con los sindicatos o, más exactamente, la transformación de esa jornada de acción sindical de sabotaje de la respuesta obrera en un momento de lucha por la extensión y la unidad del máximo número de sectores a través de la huelga, fundamentalmente a través de la consigna de renovación de la huelga indefinida y su extensión a los sectores que aún no la habían decidido. Es decir, de forma global, las consignas que el PCI propone en su folleto [12].

Después el 5 y hasta el 10

El PCI publicó un volante el día 7, las direcciones sindicales temporalizan, para vencer, los trabajadores deben tomar su lucha en sus manos. En él, renueva sus anteriores orientaciones y consignas de toma de la lucha en sus manos y de extensión, que responden al creciente confinamiento de los proletarios en las redes de la táctica sindical a pesar de su combatividad. Sin embargo, podemos constatar que no consigue tener en cuenta el nuevo momento, tras el refuerzo del control sindical después de la jornada del día 5, para adaptar sus orientaciones y consignas.

Por nuestra parte, intervenimos el 8 de diciembre, mediante un comunicado. Tomando nota de la jornada del día 5 y del éxito sindical que representa, advertimos que “el riesgo para todos los proletarios es esperar simple y pasivamente con la esperanza de que el bloqueo de los transportes haga que el gobierno ceda en lugar de entrar en la lucha abiertamente. [Sin extensión de la huelga], los sindicatos que ya dominan el timing [el ritmo, el tiempo] y el terreno podrán ’jugar’ con el desgaste de los trabajadores ferroviarios y de la RATP, (...) y así derrotar y poner fin a la misma. (…) Sólo una entrada en lucha y una huelga renovable en otros sectores permitirá superar una huelga cuyo único objetivo se volviera el ’bloqueo de la producción’, un terreno en el que los sindicatos tendrán aún más control y manejo sobre el movimiento. (…) Para ello, [los proletarios] no pueden evitar disputar a los sindicatos la dirección de la lucha, las decisiones de acción y reivindicaciones, e incluso las tareas de negociación con el gobierno si es que se deben tener lugar. Ese es el reto de los dos próximos días, probablemente hasta el miércoles y los anuncios del gobierno.” Planteando reivindicaciones "económicas", sobre las pensiones y los salarios, en las que todos los sectores, en particular el público y el privado, podían reconocerse y que podían hacer suyas, y a las que los sindicatos se oponían, llamamos a la extensión de la huelga sobre la base de éstas, dando así un objetivo concreto a su extensión. Conscientes de que, después del día 5, sólo una minoría de trabajadores podría convertirse en portadora de esta perspectiva, terminamos llamando al “reagrupamiento de los proletarios combativos y aislados en comités de lucha sobre la base del llamado a la huelga y el envío de delegaciones masivas para extenderla y las demandas unitarias”

La CCI guardó silencio hasta el día 15.

La ruptura del 11 de diciembre hasta el 17

La torpeza o la provocación del Primer Ministro en la noche del 10 de diciembre, que debilita el control y la dirección de los sindicatos sobre la huelga, nos parece que reabre una puerta que los proletarios pueden, y deben, aprovechar para intentar ganar la iniciativa de la lucha a los sindicatos. Inmediatamente publicamos un volante el día 11, ¡Hacer todo lo posible para ayudar el sector privado a participar a la huelga!

“Entrenar, animar, ayudar a los trabajadores del sector privado a participar en la lucha y la huelga es la prioridad del día ¡si queremos hacer retroceder al gobierno! Bloquear el transporte no será suficiente. La simpatía pasiva, que pone la mayor parte del peso de la lucha en los trabajadores ferroviarios y en los trabajadores de la RATP [bus, trenes y metro de la región parisina], sólo puede conducir a un callejón sin salida y al agotamiento de los huelguistas. La ventana, la oportunidad, la ocasión, para entrenar y extender la huelga a los proletarios del sector privado sigue ahí. Al menos hasta el próximo martes 17 y las manifestaciones de ese día. Después de este, es muy posible que la huelga, reducida en su mayor parte a los ferroviarios y a los trabajadores de la RATP, se reduzca a una lucha de ’prueba de fuerza’ sin otro objetivo que el de durar el mayor tiempo posible. En este juego, la burguesía y todo el aparato estatal serán los más fuertes. Controlarán la situación, aunque sólo sea a través de los sindicatos, y podrán esperar a que la lucha termine por sí sola. Como para los trabajadores ferroviarios en 2018.” [13]

El PCI y la CCI publicaron un volante al mismo tiempo, el día 15, con vistas a la jornada de acción y manifestación del día 17 que, si no hay ninguna iniciativa proletaria particular mientras tanto, cerrará inevitablemente la puerta entreabierta. El PCI, Contra la reforma de las pensiones..., ¡lucha de clase proletaria! es consciente de ello a pesar de sus confusiones sobre el llamado colaboracionismo de clase de los sindicatos: "el camino hacia una lucha victoriosa requiere romper con la práctica del colaboracionismo de clase y volver a la lucha de clases, a sus métodos, sus medios y sus objetivos." (énfasis añadido)

Lejos de tener en cuenta el momento y la posibilidad, aunque sea débil y temporal, de una ruptura con la dinámica impuesta por el control sindical, el volante de la CCI, Solidaridad en la lucha de todos los trabajadores, de todas las generaciones (¡sic!) [14], llama a "aprovechar este día para discutir y reflexionar juntos en las manifestaciones" del 17! "Para llevar nuestras luchas más lejos, (…) aprender a organizarnos.” Como perspectiva inmediata, llama a la formación de comités de lucha... "para discutir juntos, aprender las lecciones de este movimiento social, reapropiarse de las de los movimientos pasados y prepararse para futuras luchas.” En resumen, la CCI no tiene nada que decir al proletariado en términos de perspectiva y orientación de lucha inmediata. Se reserva sus prédicas, perdón sus consignas, para los futuros combates. ¡Y nosotros que lo acusamos de estar a la cola del movimiento!

Después del día 17, el callejón sin salida de la huelga larga

La jornada de acción sindical del día 17, dos días antes de las vacaciones de los profesores que parecían más proclives a sumarse masivamente a la huelga, cierra definitivamente cualquier posibilidad de extensión y generalización de la lucha. Aunque la huelga seguirá hasta mediados de enero, la burguesía y su aparato estatal, el gobierno, los partidos, los sindicatos y los medios de comunicación, se contentarán entonces con esperar pacíficamente a que la huelga se agote. Publicamos un comunicado el día 21 sacando las conclusiones esenciales, en nuestra opinión, de esta experiencia de lucha. El PCI siguió publicando regularmente volantes con motivo de los siguientes días de acción sindical, hasta el 17 de febrero. Renovó las orientaciones y las consignas de lucha, así como la denuncia de las tácticas sindicales. Mientras la huelga, cada vez más minoritaria y sin perspectiva, se encontraba definitivamente en un callejón sin salida, la CCI publicó dos volantes completamente fuera de tiempo y de la realidad de la lucha, en particular de su callejón sin salida y de su casi inevitable fracaso. El 13 de enero, sigue llamando, al unísono con los sindicatos y los izquierdistas, “a la lucha masiva y unida de todos los explotados” y el 4 de febrero, todavía, a "tomar nuestras luchas en mano" como hacen los izquierdistas del NPA, que también son apóstoles de la autoorganización en las AG interprofesionales.

Silenciosa hasta el 1 de diciembre [15], cuando la situación seguía abierta a cualquier potencialidad proletaria, la CCI iba a multiplicar frenéticamente volantes y artículos – dos están fechados del 13 de enero y otro del 14 de enero – una vez asegurada la derrota obrera, hasta atreverse, sin pudor, a criticar al PCI de forma dogmática y abstracta. Pero a pesar de sus posiciones sobre el sindicalismo, cuando menos confusas, e incluso oportunistas, el PCI consiguió situarse en la vanguardia de este episodio de la lucha de clases y en los distintos momentos clave de la misma. No se puede decir lo mismo de la CCI, que siempre ha ido a remolque de los sindicatos y del izquierdismo en el terreno político.

Sobre la base de la experiencia de la huelga de masas de 1905 en Rusia, Lenin sacó beneficio de ella para exponer claramente la actitud, y sobre todo el método, que los revolucionarios deben adoptar respecto a las formas organizativas que el proletariado debe adoptar en sus luchas para poder asumir la dirección política de la mejor manera posible. En esto no se diferencia de Rosa Luxemburgo. Los militantes sinceros de la CCI deberían reflexionar sobre ello si quieren liberarse del vergonzoso consejismo de su organización, en particular de su fetiche de la autoorganización y de las Asambleas Generales (AG).

“Primero, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo por que no vincula el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las ’inventa”, sino que sintetiza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí solas en el curso del movimiento. Enemigo absoluto de toda fórmula abstracta, de toda receta doctrinaria, el marxismo exige atención a la lucha de masas que está empeñada, lucha que da origen a métodos de defensa y ataque más nuevos y diversas cada día en la medida que el movimiento se va extendiendo, aumenta el grado de conciencia de las masas y se acentúan las crisis económicas y políticas. Por eso el marxismo no rechaza de plano ninguna forma de lucha. El marxismo en ningún caso se limita a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la inevitabilidad de que, al cambiar la coyuntura social, aparezcan formas nuevas y desconocidas por quienes actúan en el período dado. En este sentido, lejos de pretender enseñar a las masas las formas de lucha inventadas por ’sistematizadores’ de gabinete, el marxismo aprende, si es lícito expresarse así, de la práctica de las masas.” [16]

RL, Agosto 2021

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Notas:

[1https://fr.internationalism.org/content/10392/graves-faiblesses-du-pci-mouvement-contre-reforme-des-retraites-partie-1. Que sepamos, no se ha publicado en el periodico Révolution internationale.

[4. La CGT es el principal sindicato histórico francés y SUD es un sindicato de izquierdistas y de base cuya dirección es principalmente trotskista y anarquista. Hay que recordar aquí que en Francia no existe un sistema sindical de “closed-shop” – o sea en el cual para conseguir empleo y guardarlo, les trabajadores tienen que ser miembro del sindicato – y que los trabajadores en huelga no reciben ningún salario ni dinero durante la misma. Por ejemplo, durante esta lucha, muchos trabajadores de la RATP y la SNCF, así como otros, no cobraron durante más de un mes. Por supuesto, también es un hecho objetivo que hace más agotadora la participación a cualquier huelga y el peligro de cualquier larga duración.

[5. Se puede leer, o volver a leer, el comunicado, en español, de los huelgistas del centro de Châtillon en nuestro sitio web : http://www.igcl.org/Apoyo-activo-a-los-huelgistas-de-509.

[6. Otros sectores, principalmente públicos, como el de la educación, se sumaron a la huelga, pero de forma muy minoritaria.

[7. Por supuesto, esta periodización en el transcurso de la lucha es cuestionable en sí misma.

[8. Traducimos directamente de la versión francesa (Grève de masse, parti et syndicats, Maspéro, 1969 ) que nos parece, hasta que nuestro manejo del español nos lo permite, diferir un poco de la versión disponible en marxist.org : “En vez de romperse la cabeza con el aspecto técnico y los mecanismos de la huelga de masas, los socialdemócratas están llamados a asumir la dirección política de la huelga en el periodo revolucionario. Proveer de línea y dirección a la lucha; disponer las tácticas a utilizar en cada fase y cada momento de la lucha política de modo tal que toda la fuerza disponible del proletariado, ya soliviantado y activo, encuentre expresión en el plan de batalla del partido; cuidar de que las tácticas que resuelvan aplicar los socialdemócratas sean resueltas e inteligentes y nunca caigan por debajo del nivel exigido por la real relación de fuerzas, sino que lo superen; ésa es la tarea más importante de la organización dirigente en una etapa de huelgas de masas.” (https://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf.)

[9. Cinq thèses sur la lutte de classe ? 1947, in Pannekoek et les conseils ouvriers, EDI, Paris, 1969.

[10. Dado el errata arriba, se sabe que esta afirmación es errónea. Aunque un poco tarde ante la huelga salvaje del centro de Châtillon – el PCI interviene el 1e de noviembre y nosotros el 2 –, la CCI redacta un artículo – no un volante – para Révolution internationale fechado el 7, pero cuya orientación política queda la misma : llama a discutir para preparar la lucha futura. (nota del traductor)

[11. Véase nuestro comunicado del 8 de diciembre en el que explicamos las razones para elegir el folleto del PCI en lugar del de la CCI, ya que hace de la autoorganización un requisito, “la base de una lucha unida”, y avanzando “reivindicaciones que no están directamente ligadas a la movilización y, por lo tanto, son abstractas y inútiles para su generalización real.”

[12. Debido principalmente a la debilidad de nuestras fuerzas en Francia y al hecho de que el potencial de desbordamiento sindical en este día era escaso, aunque existiera, decidimos no realizar una intervención específica en esta ocasión. Por supuesto, esto puede ser criticado y debatido.

[13. http://www.igcl.org/Hacer-todo-lo-posible-para-ayudar. Hay que destacar que estas previsiones que hicimos, entre otros, y en oposición frontal a todos los sindicatos y al izquierdismo, se realizaron plenamente desde el 18 de diciembre hasta mediados de enero y el fin de la movilización.

[14. traducido al español (https://es.internationalism.org/content/4505/solidaridad-en-la-lucha-de-todos-los-trabajadores-de-todas-las-generaciones) Este volante está fechado el 11 de diciembre (en la versión española, 15 por la francesa), pero menciona el discurso del Primer Ministro del 17 de diciembre. ¿Es antedatado? ¿Acaso la CCI hace trampas con las fechas para ocultar su tardanza e indiferencia hacia los proletarios en lucha? “basta con leer el discurso del Primer Ministro E. Philippe de hoy (miércoles 11 de diciembre)...”

[15. Ya el lector que ha leido el erratum sabe que esto no exacto (nota del traductor).

[16. Lenin, La guerra de guerrillas, 1906, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo14.pdf.