Revolución o Guerra n°10

(Semestral - Septiembre 2018)

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Balance rápido de la derrota de los ferrocarrileros en la primavera 2018 en Francia : La unidad sindical no es la unidad de la clase obrera sino su división y su dispersión

Publicamos a continuación el volante que difundimos a partir del 28 de marzo 2018 en las manifestaciones y asambleas obreras en las cuales pudimos participar e intervenir [1] durante las movilizaciones obreras de febrero, marzo y abril 2018 en Francia y cuyo epicentro fue la lucha de los ferrocarrileros contra la "reforma de la SNCF" [la compañía estatal francés del ferrocarril] llevada por el gobierno de Macron. Nuestro volante llama desde este mismo momento los proletarios a enfrentar abiertamente, directamente y colectivamente la táctica de las jornadas de acción y huelgas escalonadas, o sea el sabotaje sindical, para poder extender y generalizar las luchas mientras diferentes empresas de importancia estaban en conflicto, incluso en huelga : Air France, los supermercados Carrefour, los hospitales y en particular los hogares de ancianos (EPHAD), la fábrica FORD de Burdeos, la función pública... La necesidad de generalización está bien compartida en aquel momento entre numerosos trabajadores y la perspectiva de una lucha masiva y unida de varios sectores es una realidad, un reto del momento, una posibilidad concreta aun cuando bastante reducida, que los sindicatos, los medios de comunicación y hasta Macron quien dice en una entrevista que "no puede creérselo", tienen que retomar para disfrazar en ’convergencia de las luchas’. Así la vacían de cualquier contenido proletario. La extensión que, en marzo, pasa por la huelga abierta y re-conductible en la SNCF (incluso si fuese asumida nada más por una minoría de depósitos de trenes y de estaciones), es el único medio para dar confianza y animar el mayor número posible de proletarios, incluso ferrocarrileros, y varios demás sectores en el combate común. Y así para imponer al Estado el único terreno que teme y que hubiera podido hacerlo retroceder al final : el de la extensión "sin control", quiere decir sin control sindical, del combate de clase, o sea de una dinámica de huelga de masa.

La pasividad política de los ferrocarrileros les entrega al sabotaje sindical

Con miras a ser la más eficaz posible, nuestra intervención intenta también tomar en cuenta una otra realidad que debilita de manera importante la perspectiva de la extensión : el hecho que, al anuncio brutal y repentino del ataque el 19 de febrero con la publicación del Informe Spinetta particularmente provocador frente a los ferrocarrileros, estos se quedan pasivos y dejan "los sindicatos actuar"... mientras estos están ya discutiendo con el gobierno. Esta situación se prolonga hasta la jornada de acción del 22 de marzo donde se organizan dos manifestaciones callejeras diferentes en París por la huelga en la función pública. Los sindicatos de la SNCF, CGT primero, no llaman a la huelga y ’dejan los individuos decidir’ de su participación a la manifestación parisina [2]. Se evitan así la celebración de asambleas generales que habrían podido meterlos en dificultad. Es durante este periodo que la extrema-izquierda y el sindicato SUD no dejan de empujar la CGT, principal sindicato, para que organice la huelga sino, acorde con ellos, « la derrota será inevitable » [3] volviendo y encerrando así los ferrocarrileros los más combativos sobre el terreno de la unidad sindical "que se debe preservar". ¡ Mientras es con la CGT, opuesta a la huelga inmediata, que la derrota es inevitable ! El 15 de marzo, para asombro de la mayoría, la Intersyndicale [4] que se conformó en nombre de la unidad sindical y sobre el altar de la cual SUD llevará más tarde los ferrocarrileros los más combativos a abandonar el combate para la extensión y la unidad obrera, no llama a una huelga reconductible sino a una serie de huelgas escalonadas durante varios meses. Durante todo este periodo, al menos hasta el 3 y 4 de abril (fechas de los dos primeras huelgas escalonadas), al dejar la iniciativa y el control de las decisiones a la Intersyndicale, los ferrocarrileros pasivos se entregan atados de pies y manos a su enemigo de clase. Le dejan el tiempo para que organice y imponga el terreno, las condiciones y el momento de la "confrontación" mientras otras fracciones del proletariado, más débiles y menos centrales, pero unas ya en lucha abierta, están esperando a un foco central de lucha alrededor del cual pudieran romper su sentimiento de aislamiento y alistarse.

Nuestra intervención por volante llega tarde

Por nuestra parte, también estamos retrasados. Hubiéramos tenido que realizar nuestro volante antes – al menos para el día 22 de marzo. Por cierto, cuando lo realizamos y empezamos a difundirlo el 28 de marzo, todavía es posible que las orientaciones de clase que avanzamos sean retomadas por los ferrocarrileros, si no es por otros sectores : la extensión y la apertura de una dinámica hacia una lucha unida quedan una posibilidad. Pero esta se reduce día tras día hasta desaparecer definitivamente el día siguiente de las primeras huelgas escalonadas, los 3 y 4 de abril : la ausencia de asambleas reconduciendo la huelga en oposición a los eslóganes sindicales sanciona la incapacidad de los ferrocarrileros para romper con la dinámica impuesta por la Intersyndicale y el conjunto de las fuerzas del Estado. Acorde con nosotros, a partir de este momento, los proletarios abandonan cualquier posibilidad de disputar a la burguesía, ni siquiera un mínimo, la iniciativa. La clase dominante puede así llevar los ferrocarrileros al agotamiento hasta las últimas jornadas de huelga de Julio y imponer un fracaso suplementario al proletariado en Francia, después la "Ley Trabajo" de 2016 (vea el balance que hacíamos en Revolución o Guerra #6 [5]) y el del otoño 2017 (la ’reforma’ del contrato de trabajo llevada, ya, por Macron).

Después el 4 de abril, el callejón sin salida y la derrota asegurada

Después de los 3 y 4 de abril [6], sólo un hecho "contingente" o exterior a los meros acontecimientos – poco probable en aquella ocasión – hubiera podido romper esta dinámica de encerramiento y aislamiento : por ejemplo, la explosión de un conflicto en otro sector – como en torno a la fábrica FORD de Búrdeos –, incluso una brutalidad policial. No ha habido nada de esto : el Estado ha prestado mucha atención a que su policía controlará las manifestaciones y los enfrentamientos con los black blocs o durante las evacuaciones policíacas de las universidades ocupadas sin que hubiera victimas significativas ; como en el 1e de mayo en París por ejemplo sobre el puente de Austerlitz. Políticamente, intentó y logró sin dificultad ocupar todo el espacio ’social’ a fin de contrarrestar cualquier posibilidad de nuevo conflicto : después el 1e de mayo, los antiguos de Nuit debout [Noche de pié del 2016 [7]] se despertaron para llamar a "hacer la fiesta a Macron" el 5 de mayo en otra manifestación callejera en París. Los juntaron sus compinches de la France Insoumise de Melenchon. Igualmente, organizando "asambleas ínter-estaciones" ["Intergares"] de los ferrocarrileros, el sindicato SUD se preocupó para mantener encerrados los más combativos en el callejón de la huelga sin salida y para vigilar que todos se quedaran sobre el terreno sindicalista, de la Intersyndicale y de la unidad sindical : « llamamos al conjunto de las federaciones [sindicales] ferrocarrileras a fortalecer la huelga y proponer la re-conducción del movimiento a partir del 24 de mayo por periodos de 24 horas decididos en las asambleas generales » (moción adoptada por la Asamblea ínter-estaciones parisina el 14 de mayo [8]).

Por nuestra parte, después los 3 y 4 de abril, conscientes que la ventana dando sobre la extensión se cierra casi completamente, pensamos que las orientaciones de acción de nuestro volante de ’agitación’ ya no son adaptadas – aun cuando todavía podemos difundirlo de un punto de vista "propagandística". Buscamos la emergencia de minorías de trabajadores en ruptura con la dinámica del movimiento que los sindicatos impusieron y deseosos de combatirla bajo una forma que no puede ser sino colectiva y minoritaria, tipo comité de lucha o "asamblea ’interprofessional" [9]. Que sepamos, no apareció ninguna salvo las... formales, constituidas por los trotskistas en las universidades entre estudiantes y sindicalistas de SUD que dieron lugar a la Intergares [Inter-estaciones] cuyo objeto era el devolver cualquier voluntad combativa sobre el terreno sindicalista. Si se verificó nuestra previsión según la cual toda dinámica de extensión se había apagado al día siguiente los 3 y 4 de abril, está claro que cuando la Intergares llama a « fortalecer la huelga », la CGT y SUD ya intentan solamente a arrastrar al máximo de ferrocarrileros que se quedan aún combativos, en la derrota, el agotamiento, el asco y el desánimo los más profundos. Si hubiéramos tenido fuerza numéricas un poco más consecuentes, seguro que hubiéramos producido un segundo volante, sacando las lecciones del movimiento y alertando contra el falso radicalismo de la ’lucha hasta el final’ [jusqu’au-boutisme en francés] de la CGT y SUD en las huelgas escalonadas – al final hubo 36 días de huelga [10] –, para precisamente limitar en la medida de lo posible la magnitud del fracaso y favorecer el comparto máximo de las lecciones de aquel episodio de lucha.

Finalmente, le 14 de junio, la ley de la "reforma de la SNCF" es adoptada por el Parlamento y las huelgas escalonadas, con menos y menos participantes, siguen en medio de... una indiferencia general creciente y con ferrocarrileros aislados, divididos entre los que siguen las huelgas y los que no, agotados, desesperados y asfixiados por las retenciones sobre los salarios por los 36 días de huelga.

Macron y el fin del fetichismo de las huelgas generales del 1968 y 1995

La burguesía francesa viene de lograr una serie de victorias importantes contra el proletariado en Francia tan al nivel de su explotación económica como al nivel político desde la primavera 2016 y la "ley trabajo El Khomri" [11]. Es posible – facilitamos estos elementos para la reflexión – que la derrota de los ferrocarrileros marque el fin de una particularidad de la lucha obrera en Francia. La burguesía europea, interesada por la eliminación de cualquier ejemplo proletario negativo, no se equivoca. Desde el 24 de abril, el periódico español de derecha El Mundo tenía como titulo « Macron quiere enterar al Mayo 68 y el otoño 95 » al subrayar que en Francia, « queda el mito de la revolución en la calle. Pero Macron lo va a enterar ». Además de una relativa "actualización" del precio de la fuerza de trabajo, o sea de la explotación de los proletarios, al nivel de sus principales rivales europeos, la burguesía francesa viene pues así de lograr une victoria política contra el proletariado [12]. Sin duda, la táctica de las jornadas de acción sindical sistemáticamente llevada a cabo desde 2003 y basada precisamente sobre la mistificación de las huelgas generales de 1968 y 1995, en particular por ser presentadas como habiendo resultado de la unidad sindical, es ya muy desgastada – nada más porque han conducido sólo a retrocesos y fracasos aplastantes a pesar de sucesivas movilizaciones masivas, hasta millones de manifestantes y huelguistas, desde 2003. Asimismo, las formas modernas de la producción capitalista han liquidado la mayoría de las grandes fábricas o sectores sobre el cual se basa el fetiche izquierdista y anarquista de la huelga general en beneficio de pequeñas unidades de producción en las cuales el ’management’ es omnipresente tan al nivel ideológico como político – prohibiendo las asambleas, incluso interviniendo directamente en estas cuando no las puede impedir. Por eso, cualquier iniciativa de lucha o de huelga se vuelve más difícil. Pero de manera contradictoria, por estas mismas condiciones ’modernas’ de explotación del trabajo, la necesidad de la extensión inmediata más allá de la empresa y en gran parte sobre una base geográfica – y no corporatista o de compañía – se vuelve aún más aguda y vital ; y esto al contrario de las grandes fábricas de antaño o de sectores vitales como de los ferrocarrileros quienes podían creer, erróneamente, que ellos por sí solos podían hacer retroceder a la Dirección y al gobierno. Esta mistificación corporatista llevada y nutrida por los sindicatos puede sólo perder de su potencia también por las condiciones modernas de la explotación capitalista.

El proletariado en Francia acaba pues de sufrir varios fallos políticos y retrocesos de sus condiciones de trabajo y de vida. Sin embargo, no pensamos que estos fracasos representan alguna derrota "histórica" a nivel francés ; y aun menos a nivel internacional. Acorde con nosotros, y sin poder desarrollar aquí, estos retrocesos significativos no representan una verdadera ruptura en el desarrollo de la lucha de clases internacional que debilitaría el proletariado mundial de manera significativa. La lucha de clases en Francia, bajo el impulso de la burguesía y particularmente del gobierno Macron quien ya ha anunciado la enésima reforma por venir de las pensiones, no puede sino agudizarse como en todos los países a causa de la crisis del capital y de sus empujes hacia la guerra imperialista generalizada.

Para los proletarios y los comunistas, tan el desarrollo y la impotencia de la lucha de los ferrocarrileros como las implicaciones políticas más amplias que podemos vislumbrar a continuación de los últimos episodios de luchas en Francia, subrayan cuanto las vacilaciones, incluso la pasividad, de los proletarios ante los combates políticos que la clase enemiga los impone en las luchas, en las huelgas, en las asambleas, tienen consecuencias. Los unos y los otros no pueden ahorrarse de confrontarse a todas las fuerzas, particularmente de izquierda, sindicales, políticas, mediáticas, policíacas, etc. del Estado burgués. Y en primer lugar a los sindicatos en las luchas inmediatas. La lucha de clase proletaria "económica", porque se enfrenta inevitablemente al Estado cualquiera sea el nivel y el grado del combate y porque también conlleva en sí mismo la perspectiva revolucionaria de la insurrección obrera y de la dictadura del proletariado, es una lucha esencialmente política. De ahí porque nuestro volante se acaba con un llamado al reagrupamiento y a la organización de los proletarios y de los revolucionarios. De ahí también porque consideramos que el indiferentismo político sea de orden economicista, anarquista – incluso radical de tipo black bloc – o aún de orden consejista, es por combatir de manera resuelta tan por los obreros al tomar directamente en sus manos el combate político en su lucha como por los grupos comunistas en su intervención general.

RL, Julio 2018

"Extremismo" y sabotaje izquierdistas


(foto retomada del sitio Révolution permanente
Crédit photo : Sébastien Le Zoréole)

« Pero para ganar, los ferrocarrileros deben endurecer el movimiento y son bien concientes de esto ». ¿ "Endurecer" el movimiento ? ¿ Denunciar y enfrentar la táctica sindical de las huelgas escalonadas ? No… más "radical" aún : ¡ cambiar el calendario de los días de huelga ! « Como en otras asambleas, entre ellas de Paris Norte, la de la intergares ha votado de desplazar los días de huelga escalonada del fin de semana de los 2 y 3 de Junio a los 4 y 5 » (¡!) (el sitio trotskista de Révolution permanente, tendencia del NPA, 29/5/2018).

Francia : Huelga en el ferrocarril (SNCF), luchas y conflictos en todos los sectores, manifestaciones de los estudiantes y de los jubilados (volante del 28 de marzo 2018)

[Introducción nuestra a su traducción al español en aquel momento para los lectores que no viven en Francia :]

Reproducimos aquí el volante que intentamos difundir en Francia en estos días antes de la huelga del día 3 de abril en la empresa estatal de ferrocarril, la SNCF. Sus trabajadores están sufriendo actualmente un ataque directo por parte del gobierno Macron, o sea por parte del Estado y de la burguesía francesa. La dificultad para el capital francés es que ocurre mientras diversos sectores e empresas se fueron en huelga en las últimas semanas y meses o pasan por conflictos más o menos abiertos en medio de un descontento generalizado creciente antes la diferentes medidas adoptadas por el gobierno. Después de discusiones más o menos discretas entre el gobierno y los sindicatos, estos últimos (con palabras muy radicales en apariencia pero vaciás en contenido de lucha) planificaron de antemano, y sin llamar a que las asambleas obreras se pronunciarán, varias jornadas de acción ; o sea volvieron una vez más con la táctica sindical de siempre en Francia de aislamiento y agotamiento de las luchas obreras. Ya en París, una manifestación callejera ha tenido lugar el mismo día, 22 de marzo, en dos… lugares diferentes al mismo tiempo con por un lado la “función pública” y por otro los ferrocarrileros. Y las jornadas de acción en la SNCF son escalonadas y planificadas hasta… ¡ junio próximo ! Así los sindicatos y la burguesía en general ocupan todo el terreno de la respuesta obrera y no le queda a esta que… someterse a esta táctica impuesta y que conduce a la derrota o alzarse de manera frontal contra ella y contra los sindicatos. El reto es alto.

¡ Para una respuesta proletaria eficaz y potente, generalización y unificación de la lucha contra el capitalismo francés ! (28 de marzo 2018)

Después la manifestación callejera del 22 de marzo, los ferrocarrileros estarán en huelga escalonada a partir del martes 3 de abril. Harán huelga todos los cinco días y la agenda ya está establecida hasta… junio. Una vez más, la táctica sindical de las “jornadas de acción” que llevó de manera sistemática a la derrota en las movilizaciones masivas de 2003, 2007, 2010 y 2016, viene reutilizada con la variante que ¡ los trabajadores harán una huelga escalonada ! Si las asambleas generales y los huelguistas no logran cuestionar este escenario y esta agenda, no solamente los ferrocarrileros van a la derrota pero, además, las otras luchas o focos de conflictos sociales no podrán reconocerse e unirse alrededor de los primeros para imponer una verdadera relación de fuerza al gobierno y al capital francés. Sin embargo, el descontento obrero se expresa un poco en todas partes : en la salud, en los servicios públicos, en Air France, pero también en el sector privado, las amenazas de despidos en la Ford y en otras numerosas empresas por todo el país, o también aún entre los jubilados y los estudiantes de las facultades – a menudo hijos de proletarios y futuros proletarios por su gran parte. Con las jornadas sindicales de acción, todas estas luchas quedarán aisladas y serán derrotadas a su turno. Mientras su extensión e unificación sería el mejor medio para hacer retroceder todos estos ataques del gobierno y del Estado

Toda la clase obrera viene atacada

Está claro para todo el mundo que el ataque contra los ferrocarrileros es un ataque, económico y político, contra todos los trabajadores de este país. Después los ataques del 2016 contra el contrato de trabajo, la burguesía francesa por cierto mira a imponer nuevos sacrificios a los meros ferrocarrileros y a proseguir su ofensiva contra toda la clase obrera.

A lo largo del tiempo y de las luchas, los ferrocarrileros nos fueron presentados como el último bastión de la clase obrera que resistía en Francia. Con razón o sin razón, el mito está ahí y el gobierno Macron y, detrás de el todo el aparato del Estado capitalista francés, quiere derribarlo. La burguesía francesa quiere también poner de manera definitiva el recuerdo de las grandes huelgas, 1995 o aún 1968, y la amenaza que representan para ella-misma, en el armario de la historia pasada. Ya el tiempo no está para las vacilaciones ante el proletariado si el capital francés quiere recuperar su “retraso” con sus competidores :

« Francia no tendrá ninguna capacidad motora si no tiene un discurso claro y si no observa el mundo con una mirada lúcida. Pero tampoco la tendrá si no fortalece su economía y su sociedad. Por eso he pedido al Gobierno que inicie las reformas fundamentales que son indispensables para Francia. Nuestra credibilidad, nuestra eficacia y nuestra fuerza están en juego. Pero la fuerza de algunos no puede alimentarse durante mucho tiempo de la debilidad de los demás. Alemania, que se reformó hace unos 15 años, comprueba hoy día que esta situación no es viable. Por tanto, mi deseo es que podamos construir una fuerza común. » (Entrevista de Emmanuel Macron a varias periódicos europeos el 21 de junio 2017, https://elpais.com/internacional/2017/06/21/actualidad/1498060288_982592.html).

Está claro el discurso. Cabe bajar aún más las condiciones de vida y trabajo – lo que llaman las reformas – del proletariado para que el capitalismo francés pueda jugar un papel en la escena imperialista mundial y guerrera al lado de Alemania y frente a los grandes rivales americano, chino y ruso. No solamente, el proletariado debe pagar por la crisis económica del capitalismo pero también, y más y más, por la guerra imperialista a la cual la primera, la crisis, lleva de manera inexorable. Pero es el único que pueda oponerse a esta dinámica infernal… rechazando los sacrificios por su lucha y ofreciendo una otra perspectiva histórica y revolucionaria, la de una sociedad comunista sin miseria y sin guerra – de la cual, cabe recordar, el estalinismo fue el principal y sangriento sepulturero en la URSS y en el mundo.

Oponerse al encerramiento y el aislamiento sindical por la huelga y la extensión

La táctica que los sindicatos han decidido aísla de antemano el combate de los trabajadores de la SNCF en la corporación y en la agenda de las jornadas de huelga que no puede sino encerrarlos aún más en una huelga sin otra perspectiva que hacerla durar “hasta el final”… lo cual, muy rápidamente, provocará la división de los meros huelguistas entre los que querrán y podrán hacer huelga y los que no lo podrán, o lo podrán “menos”, y quienes se desanimarán.

La táctica sindical de las jornadas de acción es por rechazar. Impone reivindicaciones y combates corporatistas y aislados. Peor aun, por la imposición de los avisos legales para la huelga y por su negación a llamar a asambleas generales en muchos de los depósitos ferroviarios de la SNCF – sobre esto el “management” y los sindicatos trabajaran de juntos en todas las empresas –, las jornadas sindicales de acción hacen de la huelga una decisión meramente individual y no colectiva lo cual debilita otro tanto la voluntad de combate y el sentimiento de solidaridad obrera, cada obrero siendo devuelto a su conciencia o voluntad “individual”, incluso ahora en la SNCF donde se tiene que hacer una declaración individual previa de huelga.

¿ Qué hacer ante el callejón sin salido sindical ?

¿ Como desbordar las consignas sindicales ? En la huelga en la SNCF en diciembre 1986-enero 1987, y mientras la CGT había puesto piquetes… de trabajo (¡!) para impedir el estallido de la huelga el viernés 19 de diciembre 1986, los ferrocarrileros habían impuesto su asambleas generales (AG) y habían salido en huelga contra la CGT y los demás sindicatos. Es esta misma vía que se debe retomar. Imponer las AG para decidir de la huelga a la cual los sindicatos se oponen, es el medio. Reconducir la huelga en los depósitos ferroviarios SNCF y en las asambleas después del 3 de abril por cierto es un primer paso.

Pero si es necesario, también no es suficiente. La meta de la huelga no puede ser en sí el simple bloqueo de la economía – el capital sabe como organizarse para superarlo y sortear los puntos de bloqueo – pero la extensión de esta a los demás sectores y empresas. Por eso, cabe avanzar reivindicaciones las más unitarias posibles que los demás trabajadores puedan retomar por su propria cuenta.

Unas propuestas entre otras (por discutir, incluso por declinar, acorde con las situaciones locales particulares) : los trabajadores de la sociedad ONET de limpieza de las estaciones de tren están en huelga. Cabe avanzar que tengan las mismas condiciones de trabajo y de salario que los ferrocarrileros – y, acorde con la fuerza de la huelga, exigir el fin de los subcontratistas y la contratación de los obreros por la SNCF. Ante los despidos en la Ford de Burdeos, mantener los salarios y el contrato de trabajo hasta el fin de su desempleo, e incluso la contratación en servicios públicos. O aún, ya que van a atacar de nuevo las pensiones de los ferrocarrileros, avanzar que todas la pensiones de los sectores público y privado sean al nivel de hoy de los ferrocarrileros o más bien de los transportes públicos. O bien, en la continuación de las reivindicaciones en la Air France, aumento general de todos los salarios y de las pensiones para todos… Todo que va en el camino de la unidad es por retomar. Todo que va en el camino del aislamiento es por rechazar.

Al igual, las AG deben buscar lazos y la extensión de la lucha a su alrededor, geográficamente, por su apertura hacia los demás trabajadores en lucha o aún por el envío de delegaciones masivas a los demás sectores y empresas, incluso a los barrios dichos “populares”. La extensión de la huelga no puede reducirse a la mera extensión a la SNCF tanto más cuanto que los principales sindicatos opuestos a la huelga lograrán bloquearla en los depósitos SNCF los menos combativos mientras agotarán a los huelguistas bajo el pretexto que es preciso primero poner toda la SNCF en huelga antes que extender a otro sector. Debe realizarse sobre una base geográfica, por barrios, por ciudades o regiones y, a su vez, es su éxito que convencerá los menos combativos de la SNCF de juntarse al combate. Además de las empresas y sectores en lucha, es también el medio para arrastrar los barrios y los jóvenes, y otras generaciones, en el combate de clase contra el capitalismo y así ofrecerles una verdadera solidaridad, en la lucha, y una perspectiva de lucha de clase. La perspectiva del combate de clase contra el capitalismo es el único remedio contra la desesperanza y los callejones sin salida sociales.

Reagruparse para el combate por la extensión y la unificación

Por fin, en todas partes donde es posible, cabe que los trabajadores los más combativos y los más convencidos de estas orientaciones, de la necesidad de luchar contra el aislamiento y las trampas sindicales, se reagrupan en comités de lucha o “asambleas interprofesionales” – poco importa el nombre – con miras a organizarse e intervenir colectivamente en todas partes donde se puede para asumir este combate a la vez por la extensión y la unificación y contra su sabotaje por los sindicatos. Ya que el combate para la extensión y la unificación no podrá ahorrarse de este enfrentamiento político con los órganos particulares, por actuar directamente en medio obrero, del Estado capitalista como lo son los sindicatos y los partidos de izquierda.

Desde el 3 de abril, en todos los depósitos SNCF, ¡ asambleas generales para imponer la huelga renovable !

En las empresas, los barrios y las ciudades, extensión y unificación de la huelga, de las manifestaciones y del combate de clase !

En las empresas, los barrios y las ciudades, ¡ reagrupamiento e organización de los trabajadores (o no) los más combativos deseosos de combatir para la extensión y la unificación de la lucha !

El Grupo Internacional de la Izquierda Comunista, el 28 de marzo 2018

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Notas:

[1. La debilidad numérica de nuestras capacidades de intervención limita inevitablemente el impacto "inmediato" de nuestra intervención en luchas importantes, aquí de alcance nacional. Sin embargo, somos convencidos que la expresión y la difusión, tan reducida sea, de orientaciones políticas participa de estas luchas por ser una fuerza material, entre otras, a condición que correspondan con los retos y las necesidades inmediatas.

[2. Solo son presentados preavisos de huelga para permitir a los individuos ferrocarrileros decidir por sí solo de su participación a la manifestación "gracias" a la huelga legal (official) que les permite legalmente no ir al trabajo. Por otra parte, este mismo día, se supone que las dos manifestaciones se acaben juntas en la plaza de la Bastille. Los sindicatos quieren evitar a toda costa cualquier expresión, tan limitadas hubieran podido ser en aquel momento, de extensión y de lucha general de todos los sectores. Finalmente, las dos manifestaciones no se juntarán plaza de la Bastille "gracias" a... los black blocs quienes, a la cabeza de la marcha de los ferrocarrileros, buscan el enfrentamiento con la policia, sin embargo bien discreta aquel día, y bloquean la manifestación en varias ocasiones, en particular en el boulevard Beaumarchais.

[3. « La défaite sera inévitable» dice el grupo trotskista Révolution permanente citado por el blog de Matière et révolution. Para conseguir un histórico más detallado del movimiento de 2018, el lector puede referirse al artículo del blog : https://www.matierevolution.fr/spip.php?article4926.

[4. Que "une" todos los sindicatos desde lo más "derechistas" CFDT y UNSA que la prensa no deja de presentar como "reformistas" en oposición à los demás, FO, CGT y SUD llamados "radicales", cuando no es "revolucionarios"...

[6. No pudimos publicar la versión inglesa del volante que queríamos poner al conocimiento del lector ’no francés, sino hasta el 10 de abril. Entonces, acompañamos su publicación en nuestro sitio con une corta actualización, nada más en inglés, que intentaba de tomar en cuenta la impotencia obrera para cuestionar la huelga escalonada después los 3 y 4 de abril y a la cual el lector puede también referirse.

[7. Que se pueden comparar a los indignados del 2008 en España...

[9. En las movilizaciones masivas del 2007 y 2010, centenares de obreros se habían reunidos y organizados en "asambleas interprofesionales" en varios lugares del país, por supuesto para oponerse a la táctica sindical de las jornadas de acción afín de luchar para la "huelga general de todos los sectoresé. Hasta 300 o 400 proletarios participaban en la asamblea de París en la Bourse du travail.

[10. Por cierto, los militantes comunistas quienes hubieran podido ser ferrocarrileros hubieran continuado la huelga, declinando y adaptando la intervención del grupo como un todo acorde con los momentos y los lugares, hasta que la asamblea de su lugar de trabajo decidiera el fin de la huelga. Es obvio para los revolucionarios pero es mejor que se diga dadas ciertas confusiones de orden pequeño-burgués (un "salvase quien pueda" individual ante la derrota por venir) que puedan circular en las filas de unos grupos, como en la CCI por ejemplo, de la Izquierda comunista.

[11. vead Revolución o guerra #6

[12. En relación con el fetiche de la huelga general, de 68 y de 95, en el imaginario colectivo – que también puede representar una fuerza material en la lucha de clases – entretenido a propósito por los sindicatos y los medios de comunicación, los ferrocarrileros habían retomado el papel de la fortaleza obrera que jugaba la fábrica Renault de Billancourt, en el suburbio próximo de París (el mero metro llegaba hasta la fábrica), cerrada en 1992. "Cuando Billancourt estornuda, Francia se resfría" se decía...