Revolución o Guerra n°8

(Septiembre 2017)

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Después las elecciones parlamentarias en Francia, ¿ cuál significado y cuáles implicaciones para el proletariado francés e internacional ?(30 de Junio 2017)

La secunda ronda de las elecciones parlamentarias francesas viene zanjar el fin de un año entero de campaña electoral de la cual pocas personas podían imaginar el final y el grado de transformación, de trastorno a decir verdad, del aparato político que se ha producido. Esta “revolución”, título del libro programa del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, es la última sorpresa electoral hasta la fecha que las grandes potencias imperialistas han conocido desde junio 2016 con el referéndum británico para el Brexit y la elección de Trump en noviembre pasado. Salvo creer en la pura “casualidad”, estos choques políticos obligan a una reflexión con miras a determinar sus causas y el vinculo que los relacionan y sacar sus implicaciones para el proletariado y su combate de clase. Obviamente, la situación histórica no es la misma con la prolongación de los efectos de la crisis económica de 2008 y el aguzamiento de las rivalidades y guerras imperialistas que derivó de la primera, en Siria en particular, y del cual los atentados terroristas que golpean al corazón de Europa, en Francia y París en primer lugar desde enero 2015, son un componente y un marcador esencial.

La reflexión que presentamos a continuación se ubica en el mismo marco de análisis de la situación que ya pusimos pública con nuestro comunicado Elección presidencial francesa : Mélenchon y la Izquierda radical se preparan a paralizar las reacciones obreras ante los ataques del futuro gobierno. (http://igcl.org/Eleccion-presidencial-francesa). También se puede referir a la toma de posición del PCI-El Programa Comunista en su periódico francés Le Prolétaire #524 con la cual compartimos el rechazo de la idea según la cual la burguesía tendría a perder el control de su juego político con los votos llamados “populistas” de extrema-derecha [1]. Esta tesis que los medios de comunicación burgueses han machacado durante toda la campaña electoral francesa también sirvió, y sigue sirviendo, para explicar el Brexit y la elección de Trump. No solamente, es errónea pero también es peligrosa del punto de vista del proletariado porque deja creer que haya un debilitamiento político de la burguesía mientras los cambios políticos en curso en el seno de las clases dominantes son al contrario expresiones y momentos de la adaptación y del reforzamiento de su aparatos políticos estatales, en particular contra el proletariado.

Mélenchon : una izquierda radical para controlar y sabotear las reacciones obreras ante el ataque masivo anunciado por el gobierno Macron

La elección de 308 diputados pro-Macron y el estallido de la oposición en una multitud de grupos parlamentarios en la Asamblea Nacional francesa han venido a extinguir de manera definitiva el dispositivo político tradicional de la burguesía francesa que prevalecía desde… 1958. Esta organización alternaba al poder el partido clásico de la derecha procedente del Gaullismo [del nombre de Charles De Gaulle], que hoy se llama Les Républicains, y el partido socialista. Pero sobre todo, o sea del punto de vista obrero de clase, lo importante es el propósito del nuevo presidente y de su gobierno de llevar más adelante los ataques contra el proletariado en Francia con el proseguimiento de la “liberación del mercado del trabajo” que la ley “El Khomri” de 2016 ya ha empezado. Y esto desde este mero verano, cuanto más antes. Para ello, la dominación de una mayoría parlamentaria se acompaña de la emergencia de una oposición de izquierda radical con la elección de 17 diputados de La France Insoumise (LFI) de Melenchon – más diez del PCF – a los cuales algunos diputados del PS podrían aliarse. En los hechos, una maquina de guerra política con doble pinza se establece para enfrentar de manera frontal aún más el proletariado en sus condiciones de vida y de trabajo. Por un lado, el gobierno golpea duro y rápido. Por el otro una oposición política de izquierda con un lenguaje radical mira a relevar y completar a nivel político el encuadramiento y el sabotaje sindicales de las inevitables reacciones obreras. Las discusiones entre gobierno y sindicatos ya empezaron. Al día siguiente, 9 de mayo, de la victoria de Macron, pero también el 19 de junio en la mañana del segundo turno de las elecciones parlamentarias, el Front Social [Frente Social] nuevamente formado y reagrupando principalmente secciones sindicales radicales CGT, SUD-Solidaires y unas otras, ya llamaron a manifestaciones callejeras. Por su parte, Melenchon no tardó más de una hora y media la noche electoral para tocar su música de primer oponente político radical al poder al apropiarse los 61.5% del cuerpo electoral [2] que se había abstenido o se había votado blanco, en la segundo ronda de las elecciones parlamentarias, para “ofrecer” una salida política a las futuras movilizaciones obreras : el referéndum.

« La abstención aplastante que se ha expresado hoy tiene un significado político ofensivo. Nuestro pueblo realizó una forma de huelga general cívica en esta votación. Yo veo en esta abstención una energía disponible si sepamos llamar al combate con las formas y las palabras que corresponden a las posibilidades de cada uno. Es el [el grupo parlamentario de La France Insoumise] que llamará en su debido tiempo el país a una resistencia social, y informaré el nuevo poder que ni un metro de terreno del derecho social le será cedido sin lucha. La mayoría hinchada [del partido de Emmanuel Macron] no tiene legitimidad para perpetuar el golpe de Estado social que era previsto, quiere decir la destrucción de todo el orden público social con la supresión del Código del Trabajo. Por lo contrario, es la resistencia la más total que es legítima, y es por eso que digo que el nuevo poder, si piensa que es verdaderamente la necesidad para el país y que es conforme con su intereses, pues debe proceder por la vía la más democrática que tiene a su alcance, quiere decir que el pueblo francés sea consultado por referéndum para saber si quiere sí o no lo que esta minoría le quiere imponer » (Declaración de Mélenchon en la noche de las elecciones, La Tribune, 19 de junio 2017 [3]).

Apropiándose el nivel sin precedentes de abstención y cambiándolo a su uso al proclamarle como siendo una “huelga cívica”, el eslogan y la reivindicación de un referéndum lanzados por Mélenchon anuncian ya la voluntad manifiesta de acompañar al nivel político la táctica sindical de jornadas de acción impotentes. Se trata así de desviar la movilización de clase contra el Estado y el capitalismo hacia el terreno democrático y estatal, a través el eslogan del referéndum, verdadera trampa y garantía de derrota estrepitosa si los obreros lo aceptarán. De paso, cabe recordar que Mélenchon logra retomar por su cuenta los términos de “huelga” y de “abstención” para desnaturalizarlos de su contenido de clase. No hace falta precisar aquí que sólo la izquierda radical burgués puede permitirse tal desvío de lenguaje mientras las extrema derecha lo es totalmente incapaz, o por lo menos no podría ser creíble sobre este terreno. He aquí otra razón por la cual, en el periodo presente, el peligro para el proletariado no se halla en el supuesto “populismo” de extrema derecha (aun cuando un cierto numero de obreros entre los menos conscientes y los menos combativos, pero entre los más racistas y chovinistas, en parte votan para él) pero definitivamente en la capacidad de la extrema izquierda llamada radical para ocupar el terreno y usar del lenguaje de las movilizaciones obreras en las cuales se expresan las fuerzas vivas y las fracciones la más conscientes del proletariado – esas mismas que entrenarán los demás.

La burguesía enseña pues ya sus cartas, sin esperar más ni siquiera el verano vacacional, para balizar y encerrar lo más ante posible, aún más rápido que para la adopción parlamentarias de las Ordenanzas sobre el Código del Trabajo, el terreno político del enfrentamiento de clase y de la probable futura movilización obrera. El proletariado y los revolucionarios auténticos son prevenidos.

La burguesía francesa adapta y maneja su sistema político

Según nosotros, las elecciones parlamentarias vinieron pues a confirmar y ampliar el significado político de la votación presidencial. El trastorno del aparato político de la burguesía francesa responde a las necesidades de esta ante un personal y partidos políticos que no correspondían más a las necesidades del nuevo momento. Es cierto ante el proletariado y la necesidad de reanudar una competitividad y un relanzamiento del aparato productivo del capital francés que pasa por lo esencial por una mayor explotación y una desvalorización de la fuerza de trabajo.

También es cierto al nivel internacional. En espera de las elecciones alemanes de septiembre próximo, la victoria del más pro-europeo de los candidatos presidenciales de hecho abre la posibilidad de un relanzamiento de la alianza franco-alemán [4] cuyo objetivo es entrenar la Unión Europea tras sus pasos. La elección de Macron es pues una de las primeras respuestas políticas por parte de una de las principales clases dominantes europeas, después los resultados de las últimas elecciones nacionales en los Países Bajos y en Austria, al Brexit británico y a las declaraciones hostiles anti-europeas y anti-alemanas de Trump. La exacerbación del callejón sin salida económico del capitalismo y de sus contradicciones agudizan la competencia económica y comercial y, por lo tanto, las rivalidades imperialistas : una polarización creciente entre las dos orillas del Atlántico llamada a volverse central en la escena internacional está en curso. La reciente adopción por la UE de un Fundo Europeo de Defensa con 500 millones de euros que permite « a la Unión de equiparse de los armamentos los más modernos sin tener que depender de los Estados Unidos o de cualquiera. A medio plazo, es hacía una industria de armamentos comunes, sobre el modelo de Airbus, que los Europeos así se encaminan y los beneficios serán múltiples » (Bernard Guetta, radio France Inter [5]), no es sino su última expresión práctica.

Ante estas necesidades históricas objetivas, la burguesía francesa ha logrado su objetivo demostrando un gran manejo político (no siempre es su caso) y dio así un ejemplo para el conjunto de las clases dominantes, en particular europeas. Es lo que explica el impacto internacional de la llegada al poder de Macron. Lejos de los discursos anteriores a las elecciones sobre el peligro incontrolado del supuesto populismo de extrema derecha – como si el hecho que un porcentaje importante de obreros “cuellos azules” votarán por une derecha autoritaria era algo nuevo e irracional [6] que ilustraría una perdida de control de la burguesía –, la clase capitalista (sobre todo de los países centrales del capitalismo) sabe muy bien apoyarse sobre las expresiones de las contradicciones de su sistema, crisis económica en particular, para utilizarlas y devolverlas contra el proletariado tan al nivel económico como político.

Por lo tanto, no se trata de creer en un estado mayor reunido en los palacios gubernamentales o perteneciendo a uno o varios “think-tank” que regirían y dictarían su voluntad a partir de un plan maquiavélico, ni tampoco un complot. La teoría marxista, quiere decir la teoría revolucionaria del proletariado, el método del materialismo histórico, permite comprender como las necesidades objetivas debidas a la agravación de las contradicciones del capitalismo obligan cada capital nacional a tomar tal o tal decisión para sobrevivir en la escena imperialista e imponer al proletariado internacional una explotación del trabajo cada vez más dura. Pero hace falta también conseguir un personal político que esté capaz de realizar prácticamente la adaptación de las políticas y de los aparatos estatales para las nuevas situaciones ; o sea ante las nuevas contradicciones de todo tipo e importancia que derivan de esas. Como cualquier proceso contradictorio, la elección de equipos políticos o decisiones puede resultar no siendo el mejor posible – se puede discutirlo en el caso de la elección de Trump y de la decisión del Brexit – pero es justamente lo proprio de las burguesías las más experimentadas y las más poderosas de “hacer con las circunstancias” y de devolver los efectos de debilidad que unas decisiones pueden representar en una nueva fuerza [7].

Frente a Trump, el relanzamiento de la Unión Europea pasa por el enfrentamiento con el proletariado en Francia

Para defender su papel de potencia a nivel internacional, quiere decir imperialista, Francia no puede hacerlo sino por una alianza con Alemania en el marco de la Unión Europea – o sea alrededor de un “núcleo duro” de esta. Viene forzada a avanzar en este camino por la gravedad del callejón sin salida económico desde la crisis del 2008 y los imperativos imperialistas que resultan de la crisis (Trump, Brexit, etc.) cualquiera sea su consciencia como un todo, o nada más de unas de sus fracciones. Las necesidades del capital dictan su ley y se imponen directamente o a menudo indirectamente. Para poder asumir el desarrollo de una alianza sólida y emprendedora con Alemania y Europa, la burguesía francesa no puede prescindir de una confrontación con su proletariado nacional para imponerlo una “nivelación” de sus condiciones de explotación al grado requerido por la competencia comercial internacional [8]. Tan deteriorada sean ya en relación al pasado, la reducción drástica de las condiciones de vida y de trabajo de los proletarios franceses – la llamada “liberación del mercado del trabajo” –, al nivel del proletariado europeo, alemán en particular, es hoy en día un imperativo no solamente para enfrentar la crisis económica pero también para las necesidades imperialistas : quiere decir para la emergencia de un polo imperialista europeo alrededor de Alemania capaz de rivalizar en el escenario imperialista, en particular al plano militar y diplomático. Por su lado, la burguesía alemana sabe muy bien que una Francia debilitada disminuiría aún más la expresión de sus intereses imperialistas, independientemente del que el capital francés pudiera rivalizar mejor con ella al nivel comercial, por limitar la emergencia y el dinamismo de un polo europeo a su alrededor. He aquí porqué le da tanta importancia a que la clase dominante francesa cumpla con “las reformas estructurales” de su mercado del trabajo. Es el proletariado europeo que pagará para los primeros 500 millones de euros destinados al Fundo Europeo de Defensa y para los demás centenares de millones que seguirán para desarrollar la industria de armamentos prevista. Por eso, conviene que el proletariado francés pague tan caro como los demás proletarios europeos.

Hoy en día, crisis económica y guerra imperialista (como perspectiva y dinámica hacia la guerra imperialista generalizada) vienen directamente impactar las condiciones de vida del proletariado internacional en todos los países. La situación política francesa que ha resultado de las elecciones, que fueron un éxito para la burguesía, es una ilustración concreta, práctica, de la contradicción histórica entre capital y trabajo, entre burguesía y proletariado, tal como se expresa en la situación histórica actual.

Trump y el Brexit no expresan unas crisis de las burguesías americanas y británicas.

Si desde la elección de Macron, es claro que la burguesía francesa no pasa por una crisis de su sistema política, en apariencia es diferente en los casos británico y americano. Al menos al creer en los medios de comunicación de todos los países : la burguesía inglesa sería completamente perdida ante el Brexit y la americana no sabría como deshacerse del peligroso payaso Trump. Sin embargo, cualquiera sea el grado de división de la clase dominante ante la elección de Trump, su lenguaje de guerra y provocador corresponde en el fundo a la situación de debilitamiento histórico de los Estados Unidos a los niveles económico e imperialista y los lleva derecho a ser el principal actor de la marcha hacía la guerra imperialista generalizada.

« Por cierto, las personalidades y el pasado político pueden jugar un papel en el marco político estratégico de un gobierno. Pueden tomar decisiones sobre cuestiones de política exterior y económica diversas acorde con las situaciones interior y exterior. Pero es la presión de las condiciones económicas de vida del capital que dictan las elecciones de fundo, las estrategias por seguir, las recetas las más oportunas para responder a sus crisis y sostener a toda costa sus necesidades de valorización, sea en el frente interior (…) o bien en el internacional (…). También es tan cierto que uno se puede equivocar cuando interpreta las necesidades del capital y adopta políticas económicas erróneas y estrategias internacionales contra-positivas. Pero no obstante, ninguno, ni siquiera un presidente o un gobierno digno de este nombre (…) no puede abstraerse de las leyes de vida y de supervivencia del capital. Y cuando se lo piensa bien, la diferencia entre el mandato de Obama y la nueva administración Trump, más allá de las diferencias obvias de estilo y de capacidad de comunicación, no es tan profunda : en ambos casos, las dos administraciones se han puesto al servicio del imperialismo americano en función a las dos fases históricas que, para simplificar el discurso, definimos como “un antes y un después la crisis de los subprimes” » (Guerra in Siria e riposizionamenti imperialistici, Prometeo #17, revista teòrica del PCint-Battaglia Comunista, el grupo italiano de la Tendencia Comunista Internacionalista [9], traducido por nosotros).

La decisión del Brexit, sobre el cual la burguesía británica podría fácilmente, por un nuevo referéndum por ejemplo, volver como Francia y los Países Bajos lo hicieron después las victorias del “no” al referéndum de 2005 sobre el Tratado de Roma, al contrario viene asumida por los principales partidos políticos a pesar de las dificultades inmediatas de todo tipo. En el fundo, del punto de vista de los intereses imperialistas históricos del capitalismo británico, corresponde a su oposición de siempre a una potencia europea continental y a su alianza de siempre desde la 1a Guerra Mundial, y aun más desde la 2a, con el imperialismo norte-americano. Como tal, el Brexit expresa la exacerbación de la contradicción propria a la burguesía británica que viene dividida hoy en día entre la Europa occidental y los Estados Unidos, y ahora la elección del “alta mar” debido precisamente a la exacerbación actual del antagonismo imperialista histórico entre Europa y América del Norte que se reabrió desde la desaparición de la URSS. Y, a su vez, siendo también un proceso contradictorio, el Brexit viene exacerbar aun más este antagonismo entre las dos orillas del Atlántico. En última análisis, por cierto es la incapacidad del capitalismo para superar la crisis de 2008 y sus consecuencias, el “estancamiento económico” que todavía prevalece y el endeudamiento generalizado continuamente creciente, ambos expresiones inmediatas de las contradicciones insuperables del capitalismo, que de manera indirecta impone su ley y agrava las contradicciones de clases y de orden imperialista.

Lejos de ser políticamente debilitadas ante el proletariado, las principales burguesías mundiales se preparan todas para enfrentar aun más violentamente sus proprios proletarios con miras, en un primer tiempo, a asegurar sus rango económico, político y militar a nivel internacional, quiere decir a nivel de las rivalidades imperialistas ; y en en secundo tiempo, a entablar un combate a muerte, masivo y frontal, contra el proletariado para infligirle derrotas sangrientas lo cual le abriría el camino hacia la guerra imperialista generalizada. Para ello, se dotan, más o menos fácilmente porque cuestiona a intereses particulares de unas fracciones económicas y políticas, de herramientas y de dispositivos políticos adaptados lo mejor posible.

Para el proletariado y los revolucionarios, creer que las burguesías las más experimentadas y las más potentes del mundo estarían en crisis políticas representa un cierto peligro : ilusionarse sobre las potencialidades del proletariado y la facilidad del combate de clase, incluso de lo inevitable de su victoria. La experiencia histórica, en particular en 1918-1919 en Alemania, nos enseña como esta ilusión puede rápidamente transformarse en tragedia y catástrofe. El hilo conductor para la comprensión de la evolución de las situaciones no se halla en el seguimiento inmediato de la crisis económica, en sus altibajos, en la recesión abierta o la reanudación por ejemplo, pero en el proceso rigiendo la evolución de la relación de fuerzas entre las clases que, en última instancia (y no de manera directa o mecánica), viene determinada por la crisis económica. Por ejemplo, creer que la incapacidad de la burguesía para salirse y sobrepasar los efectos de la crisis de 2008 provocaría mecánicamente una crisis política de los sistemas políticos de las principales burguesías mundiales, en particular la emergencia incontrolada de una extrema derecha fascistoide, nos parece una vía errónea y peligrosa.

Los retos son claros, al menos para los proletarios los más combativos y conscientes y los revolucionarios. Les toca asumir estos enfrentamientos inevitables preparándose desde hoy en día : los primeros juntándose en comités de lucha o de movilización, en particular en las luchas, para poder combatir de manera organizada y colectiva los sabotajes sindicales y las trampas políticas que las izquierdas radicales, tal como Mélenchon en Francia, no faltarán de oponerlos ; los segundos buscando reagruparse, no formalmente en sí, pero asumiendo los debates y las confrontaciones políticas en torno a los grupos revolucionarios en general, y comunistas en los particular, y participando en las intervenciones de estos últimos en las luchas obreras, incluso en los comités de lucha o de movilización : y a ambos les toca encontrarse en las luchas para poder sumar e unir sus esfuerzos. Sin reagrupamiento y organización de las diferentes minorías – minorías que de hecho constituyen una “vanguardia política” – a la vez para asumir los combates inmediatos en las luchas y los combates políticos e incluso teóricos con miras a preparar el partido político de clase indispensable para la confrontación histórica unida contra los Estados capitalistas, el proletariado se dejará entrenar y engañar por los Mélenchon y otros quienes van a brotar por todas partes con el desarrollo universal de las confrontaciones masivas entre las clases.

Tal es también el significado internacional del resultado de las elecciones francesas.

Le GIIC, el 30 de junio 2017

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Notas:

[1. « El alza electoral, luego la victoria de Macron, no se deben a los medios de comunicación como si fuese una moda, un tipo de entusiasmo pasajero hacia un joven promesa. Más allá de las contingencias y peripecias diversas, se explican por el desgaste, la pérdida de eficacia, o sea la incapacidad creciente de la “vieja política”, como dicen los Macronistas, para responder a las necesidades generales del capitalismo francés » (Bilan des élections présidentielles : recomposition du théâtre politique bourgeois pour mieux défendre le capitalisme [Balance de las elecciones presidenciales : recomposición del teatro político burgués para defender mejor el capitalismo], traducido por nosotros, Le Prolétaire #524, www.pcint.org).

[2. De pasada, se puede destacar que la mayoría parlamentaria de Macron de 308 sitios de diputados sobre 577, o sea 53% de los diputados, ha sido elegida por 16.5% del cuerpo electoral, o sea sin contabilizar los 10% estimados de “ciudadanos” franceses pudiendo votar pero que no se inscribieron sobre las listas electorales (sin hablar de los “no-franceses” que no pueden votar) y que, así, no hacen parte de este “cuerpo electoral”.

[4. « Sobre el comercio como sobre la Defensa, la Unión evoluciona. Se debe tan a las incertidumbres internacionales creadas por Donald Trump, Medio Oriente y Vladimir Putin que a una voluntad de los dirigentes nacionales para colmar la brecha que se ha ampliada entre los Europeos y Europa. Sí, la Unión está sobre una nueva linea de salida y esto está tan nítido que la Señora Merkel acaba de declararse abierta a las ideas francesas de reforzamiento de la zona euro con la instauración de un Ministerio de finanzas y un presupuesto común que permitiría considerar juntos las inversiones estructurales. No se ha mostrado más precisa pero debería serlo después las elecciones alemanes del mes de Septiembre » (Bernard Guetta, radio France Inter, https://www.franceinter.fr/emissions/geopolitique/geopolitique-21-juin-2017). Aun cuando este eminente columnista reconocido por los medias de comunicación franceses, por lo demás antiguo trotskista de la LCR [la 4a “Internacional”], es desde mucho uno de los fervientes partidario de la Unión Europea, no deja de ser cierto que sus análisis reflejan de manera bastante fiel los debates y reflexiones en el seno de la burguesía.

[6. En los años 1960 y en las décadas siguientes, ya había alrededor de 30% de los obreros quienes votaban por De Gaulle y la derecha nacionalista e autoritaria que él representaba. El voto de los “cuellos azules” en favor de Marine Le Pen es, desde este punto de vista, menor que el por De Gaulle en los años 1960… justo antes y después la huelga masiva de Mayo 1968. En los Estados Unidos, « en las elecciones de 1980 y 1984, Reagan había sumado 61% de los votos de la clase obrera blanca comparado con los 35% por sus oponentes demócratas Jimmy Carter and Walter Mondale » (The Decline of the White Working Class and the Rise of a Mass Upper Middle Class, Ruy Teixeira, Brookings Working Paper, April 2008, traducido por nosotros, https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/06/04_demographics_teixeira.pdf). Nada nuevo pues, tampoco cualitativamente diferente, en el voto “cuello azul” pro Trump contrariamente a lo que machacan las campañas mediáticas sobre el tema.

[7. Devolvemos el lector a la correspondencia de F. Engels a Borgius sobre el método del materialismo histórico que publicamos en este numero.

[8. « Francia no tendrá ninguna capacidad motora si no tiene un discurso claro y si no observa el mundo con una mirada lúcida. Pero tampoco la tendrá si no fortalece su economía y su sociedad. Por eso he pedido al Gobierno que inicie las reformas fundamentales que son indispensables para Francia. Nuestra credibilidad, nuestra eficacia y nuestra fuerza están en juego. Pero la fuerza de algunos no puede alimentarse durante mucho tiempo de la debilidad de los demás. Alemania, que se reformó hace unos 15 años, comprueba hoy día que esta situación no es viable. Por tanto, mi deseo es que podamos construir una fuerza común. Mi método para la pareja francoalemana es una alianza de confianza. (...) Pero Alemania es muy consciente de los límites de una acción que no sea completamente europea, sobre todo en lo que a intervención militar se refiere. Sabe que nuestro destino es de nuevo trágico. Necesita a Francia para protegerse, para proteger a Europa y garantizar nuestra seguridad común.. » (Entrevista de Emmanuel Macron a varias periódicos europeos el 21 de junio 2017, subrayamos nosotros, https://elpais.com/internacional/2017/06/21/actualidad/1498060288_982592.html).

[9. Invitamos nuestros lectores a leer este artículo, desgraciadamente solamente en italiano en el momento de escribir este artículo, que rechaza la idea según la cual la elección del payaso Trump representaría una perdida de control, e incluso una crisis, de la burguesía americana, sino que corresponde con una adaptación a la situación abierta “antes y después la crisis” del 2008. Aun cuando este artículo no utilice los mismos argumentos que los nuestros, en particular enfoca más que nosotros sobre el vinculo directo entre la necesidad de tipo “económico” y las decisiones políticas, el método de análisis utilizado se suma al nuestro lo cual no nos sorprende, cada uno buscando a aplicar el materialismo histórico para el análisis y el seguimiento de las situaciones : http://www.leftcom.org/it/articles/2017-05-30/guerra-in-siria-e-riposizamienti-imperialistici. [Desde aquel entonces, ha sido traducido al inglés :http://www.leftcom.org/en/articles/2017-08-14/the-war-in-syria-and-shifting-imperialist-positions.]