Revolución o Guerra n°11

(Semestral - Febrero 2019)

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Lo que los trabajadores en chalecos amarillos pueden aprender de la lucha proletaria en Irán

Publicamos aquí una contribución de un camarada de los Países Bajos publicada en el boletín en inglés, A Free Retriever Digest (https://afreeretriever.wordpress.com/), que regularmente selecciona artículos de la Izquierda Comunista Internacional. Aunque no compartamos todos los argumentos y posiciones que plantea el compañero, nos parece importante llevar esta reflexión a la atención del mayor número posible de personas. Tiene dos méritos principales : la reflexión y la posición viene de un camarada que no vive en Francia, lo que nos permite tener una posición más distante y un enfoque internacionalista, y una idea del eco internacional de los chalecos amarillos. Pero sobre todo, trata de responder a las dificultades que los revolucionarios pueden haber encontrado para comprender esta revuelta ’interclasista’ y poder orientarse en ella. También tiene el interés de proporcionar información sobre el desarrollo de la huelga masiva de 2018 en Irán que no pudimos cubrir en este número de la revista.

¿ Qué está pasando ? ¿ Son obreros estos chalecos amarillos que bloquean las carreteras y las gasolineras ?

No, es cierto que no todos los chalecos amarillos son trabajadores. Este movimiento en Francia comenzó como un ’movimiento popular’ en el que los trabajadores se reunían con miembros de las clases medias, pequeños empresarios y campesinos. Se opuso al aumento de los precios de la gasolina por parte del gobierno de Macron, una medida que afectó a toda la población. Al designar a Macron como responsable, el movimiento de los "chalecos amarillos" vinculó la lucha con la exigencia de un cambio de gobierno, nuevas elecciones y algunos cambios en el sistema político. Estas reivindicaciones "políticas" no afectaron al poder del Estado y del capital. También fueron inspiradas en parte por la extrema derecha, que esperaba aprovecharse de ella para ganar poder a nivel nacional. El movimiento de los chalecos amarillos no era un movimiento con reivindicaciones de la clase obrera.

Manifestación de los chalecos amarillos en los Campos Eliseos en París con la bandera francesa......


Pero el movimiento se ha extendido, cada vez más trabajadores se han unido a él, especialmente los desempleados, los pensionistas y los estudiantes de secundaria y universitarios de familias trabajadoras. Este grupo se denomina "trabajadores con chalecos amarillos". Como parte de la clase obrera, se unieron al movimiento, particularmente en las demandas de aumento del salario mínimo del SMIC. Esto inculcó una dinámica proletaria propia dentro del movimiento de los chalecos amarillos, que tomó una dirección completamente opuesta a los primeros objetivos pequeñoburgueses. El blog español Nuevo Curso  [1] señaló acertadamente que los trabajadores con chalecos amarillos habían reaccionado a décadas de fracaso del movimiento sindical y de los llamados "partidos obreros" (desde el PS y el PCF hasta los trotskistas y maoístas) en la defensa de los trabajadores contra los ataques a sus salarios, condiciones de trabajo, desempleo, subsidios y beneficios sociales. Y a medida que las reivindicaciones de los trabajadores se hicieron más fuertes, la extrema derecha se retiró y Macron se vio obligado a hacer concesiones. Por primera vez en décadas, el Estado tuvo que doblegarse. No en respuesta a la importancia de los ’chalecos amarillos’ sino para evitar un movimiento masivo de trabajadores. Así, los trabajadores con chalecos amarillos fueron una fase, un paso dentro de un movimiento más amplio que los comunistas de consejo llamaron ’el movimiento de los trabajadores – contra un ’movimiento obrero’ que se adaptó a la persistencia del capitalismo y del Estado defendiendo a este último contra la lucha de los trabajadores. Frente a la extinción del movimiento de los chalecos amarillos, este texto intenta sacar lecciones de la lucha de los trabajadores en Oriente Medio, y especialmente en Irán, para ayudar a la continuación de este movimiento obrero en Francia y en el mundo y al comienzo de una nueva fase de la lucha proletaria contra los ataques de capital.

¿ Qué podemos aprender de las luchas en Irán ?

Muchos trabajadores en Francia y en otros lugares creen que la clase obrera francesa es la más radical y combativa del mundo. Los bloqueos y enfrentamientos con la policía antidisturbios parecen confirmar esta impresión. Es bajo esta apariencia que la CGT post-estalinista y las batallas callejeras de los Black Blocs en particular ocultan cómo el movimiento sindical en Francia divide la lucha de los trabajadores en diferentes sectores, profesiones, regiones y empresas. Cuando esta división ha logrado paralizar la extensión de la lucha y los últimos trabajadores están agotados, los enfrentamientos con la policía antidisturbios y, si es posible, los juicios contra los trabajadores "violentos" sirven para poner fin a la lucha. Los bloqueos de los chalecos amarillos y las peleas callejeras con la policía parecen confirmar esta imagen de un proletariado radical en Francia. Sin embargo, cuando se compara con las luchas en Irán, podemos ver diferencias sorprendentes.

Diferencias notables

Mientras que la lucha de los chalecos amarillos en Francia comenzó por un "movimiento popular" de las clases medias a las que se unieron los trabajadores, en el Medio Oriente fue todo lo contrario. A principios del año pasado, un movimiento de huelga de los trabajadores petroleros del Kurdistán iraquí se extendió a las empresas en Irán y finalmente llevó a los jóvenes proletarios a las calles de todas las ciudades grandes y pequeñas y a gritar consignas en contra de la guerra. Una segunda diferencia fue que los disturbios en Irán adquirieron un carácter político desde el principio al dirigirse tanto a los "reformistas" como a los "conservadores" dentro del Estado. En las elecciones de 2009, las fracciones pequeñoburguesas que se manifestaban a favor de las "reformas" lograron arrastrar a los trabajadores con ellas en las luchas de las facciones internas del capital. En los disturbios de 2017-2018, por primera vez desde los movimientos de masas que llevaron a la caída del Sha en 1979 [2], los trabajadores en Irán actuaron como una clase autónoma. Tras su paso, pusieron en movimiento a las clases medias, desde los comerciantes hasta los agricultores, y a categorías como los estudiantes y las mujeres. Mientras duró la movilización, la policía del Bassidj [3] fue arrastrada a un juego del gato y el ratón a través de los medios sociales y a menudo se vio obligada a retirarse. El régimen no se atrevió a desplegar el ejército de los Pasdaran, la Guardia Revolucionaria.

Trabajadores en huelga de de Haft Tapeh y ninguna bandera iranesa a la vista.


En las luchas masivas que siguieron en Irán y Jordania, también vimos que los movimientos en las empresas, las huelgas, se alternaban con los de las calles. Esto depende de las posibilidades que ofrece la lucha de masas para resistir a las fuerzas represivas en las calles. La calle es el lugar ideal para ganar el apoyo de otros trabajadores y de la población en general. Por otra parte, hemos visto en Francia que los trabajadores están completamente controlados en las empresas por el movimiento sindical reconocido por el Estado. En las huelgas de los trabajadores de la caña de azúcar en Half Tapeh (Khouzistan), un "sindicato libre" jugó un papel menor y la fuerza del movimiento fue principalmente las asambleas generales (AG) de trabajadores que habían elegido y apoyado a los portavoces de su comité de huelga. En la lucha de Haft Tapeh, a pesar de algunas restricciones, la AG y un comité superaron la falta de organización que había participado en que las manifestaciones callejeras de diciembre de 2017 y enero de 2018 fuesen sangrientas. Por lo tanto, no sólo la existencia de reivindicaciones políticas, sino también la forma de organización y las propuestas para la creación de una Shora (consejo de trabajadores) ofrecen mayores perspectivas para la lucha en Irán que en Francia, donde los sindicatos todavía tienen un estrecho control sobre los trabajadores.

Un límite que aún deben superar los trabajadores de Medio Oriente y Francia (y de otros países con una fuerte tradición industrial) es la unificación en la lucha de los proletarios desempleados (jóvenes, desempleados, jubilados) con los proletarios empleados. En Túnez y en el sur de Irak, los desempleados han ido a empresas y han exigido trabajo. En el sur del Iraq, fueron soldados parcialmente desmovilizados los que lucharon en el ejército contra el Estado islámico (Daesh). En el futuro, los trabajadores en huelga podrán integrar a los trabajadores desempleados en sus empresas, hacer que participen en las asambleas generales o incluirlos en los consejos de trabajadores como delegados de las asambleas y los desempleados. Esto, por supuesto, no es para encerrarse en el lugar de trabajo, sino para salir a las calles en una escala masiva y levantarse contra la represión. Cabe decir que los antiguos soldados son importantes para lo que rápidamente se convertirá en una lucha armada para la defensa contra la represión y, en última instancia, para la destrucción del Estado. Sin embargo, la revolución no es una cuestión exclusiva o principalmente militar. Es la auto-liberación consciente de la clase productora la que lleva en sí el futuro de la producción y distribución para las necesidades de la población, sin ganancia, sin capital ni dinero. En esta perspectiva, va de la mano con la reanudación de la producción de las empresas en huelga para garantizar la alimentación, el transporte público y la energía en los barrios populares y de clase obrera. Es también la manera de convencer a las capas intermedias vacilantes de la revolución.

Qué hacer y qué no hacer

Estas son las lecciones que se pueden sacar de las luchas en Francia y en Oriente Medio. Debe quedar claro que el progreso en la lucha de los trabajadores no es un proceso mecánico. Todavía queda un largo camino por recorrer. En el Medio Oriente, vimos cinco olas de movilizaciones en 2018 [4]. A nivel internacional, seguirán muchas más olas de lucha, con altibajos e incluso derrotas. La lucha de los trabajadores no surge automáticamente de una crisis, guerra o represión. La conciencia de clase tampoco es el resultado de la intervención externa. No se puede eludir con consignas prácticas, tácticas golpistas o concesiones a la ideología burguesa dentro de la clase obrera. Las lecciones de la lucha de clases deben aprenderse a nivel de las masas, en conversaciones mutuas y en la lucha misma. Los trabajadores más conscientes y militantes, que juntos constituirán la vanguardia, juegan un papel decisivo en este proceso, al igual que aquellas fracciones de minorías revolucionarias capaces de integrar en la práctica actual las lecciones históricas sacadas por la Izquierda comunista italiana, española, alemana, holandesa y otras internacionalistas de la lucha obrera revolucionaria de 1917-1923. El vínculo entre la vanguardia dentro de la clase obrera y los pequeños grupos revolucionarios de hoy puede hacerse mejor dentro de núcleos de empresas y trabajadores desempleados con espíritu revolucionario, tal como los constituyó la Izquierda comunista en el pasado [5]. La lucha obrera en Medio Oriente en 2018, en respuesta a las consecuencias de la crisis económica y las guerras imperialistas, mostró el inicio de la autonomía de la clase obrera, tanto en sus reivindicaciones y en los objetivos que se ha fijado, como en su organización y extensión internacional. El proletariado internacional re-descubre así la lucha de masas – que la izquierda comunista consideraba característica del nuevo período del capitalismo, el del imperialismo – y la necesidad y posibilidad de una revolución proletaria mundial, en la que las masas trabajadoras derroquen al capitalismo y creen una sociedad comunista.

El proletariado de Irán, abiertamente reprimido por el terror de Estado, podía re-descubrir las formas y el contenido de la lucha de masas más fácilmente que en Francia y otros viejos países industrializados, donde la dictadura del capital se esconde tras el engaño democrático ; y donde el Estado mantiene a la clase obrera bajo su control a través de los tentáculos de su movimiento sindical y donde la ideología burguesa domina los pensamientos y acciones de los trabajadores. Esta diferencia en el punto de partida es comparable a la relativa facilidad con la que los trabajadores de Rusia lograron actuar independientemente como clase revolucionaria en 1917 y a los problemas de la revolución en Alemania y otros países industrializados. La lucha en los viejos países industrializados es más difícil, más larga y más profunda. El Grupo Internacional de Izquierda de la Izquierda Comunista (GIIC) ha destacado el peligro que ya está emergiendo en los viejos países industrializados y que empeorará si la lucha de los trabajadores no se desarrolle, sino que colapse : la identificación de los proletarios con el ’pueblo’ ; la movilización de los trabajadores detrás de las banderas burguesas del nacionalismo [6]. En particular, los populistas de izquierda post-estalinistas de ’La France insoumise’ de Melenchon en Francia y ’Die Linke’ y ’Aufstehen’ de Wagenknecht en Alemania se lanzan en la competición electoral contra la extrema derecha populista, con consignas nacionalistas y una actitud ’crítica’ hacia los inmigrantes, como en las anteriores campañas nacionalistas del Komintern [7].

Fredo Corvo, 31 de Diciembre 2018 , https://arbeidersstemmen.wordpress.com/

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Notas:

[1. Nuevo Curso, 15 de diciembre 2018: Los chalecos amarillos se desmovilizan… ¿Y qué de malo hay? : https://nuevocurso.org/los-chalecos-amarillos-se-desmovilizan-y-que-de-malo-hay/

[2. Para un resumen de la llamada ’revolución islámica’ en Irán, véase, por ejemplo, Wikipedia: La revolución iraní.

[3. « Una fuerza paramilitar iraní fundada por el ayatolá Jomeini en noviembre de 1979 para proporcionar jóvenes voluntarios populares a las tropas de élite en la guerra entre Irán e Iraq. » (wikipedia francés).

[4. Vea en inglés el informe : Iran: What after the repression against the workers of Haft Tapeh and the steelworkers in Ahvaz? (blog article on Libcom, 24 December 2018).

[5. El grupo ‘Proletenstemmen’, más o menos vinculado con el Group(s) of International Communists (GIC) en los años 1930 era conformado por desempleados quienes iban a las empresas en huelga y ayudaban a la extensión de la lucha. Cf. GIC: Stellingen omtrent revolutionaire bedrijfskernen, partij en dictatuur (“Tesis sobre los núcleos revolucionarios de empresas, el partido y la dictadura’). La Izquierda comunista italiana tenía también grupos de empresas con una función similar.

[6. Vea por ejemplo el GIIC Marxisme et la question nationale [en inglés o francés solamente, ndt] (Révolution ou Guerre #10, septembre 2018) o su comunicado del 2 de diciembre 2018 : http://igcl.org/Comunicado-del-GIIC-sobre-la.

[7. Vea las últimas páginas de Ph. Bourrinet «Les conseils ouvriers en Allemagne 1918-23 » en Controverses # 5 (p.36/37).