Revolución o Guerra n°4

(Septiembre 2015)

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Aviso : No pudimos hacer verificar los artículos de este numéro de la revista en español por compañeros de idioma castellano lo cual puede dificultar su lectura y, peor aún, provocar errores políticas. En tal caso, llamamos nuestros lectores a que se refieren a las versiones inglesa y francesa.

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¿ Somos demasiado “ optimistas ” sobre la dinámica de las luchas obreras ? ¿ Tomamos nuestros deseos por realidades ? Respuesta al compañero MG

Carta crítica del compañero MG sobre la revista #3

He echado un vistazo a RG#3 en el cual encuentro muchas cosas buenas pero también muchas reiteraciones de posiciones que me dan la impresión que hubieran podido ser escritas unos 10, 20 o 30 años antes. Pues todo está lejos de ser falso, pero nada más desarrollo aquí mis humores críticos.

Lo vago sobre en dondé estamos ahora

Hay un aspecto llamado de conjuro con la multiplicación de puntos de exclamaciones que refleja más una “indignación” que una reflexión profunda sobre las condiciones de la situación actual.

La perspectiva de “enfrentamientos decisivos de clases” me suena como una reedición de las perspectivas (erróneas) de la CCI en los años 1980. Me vais a decir que no es porqué uno se equivoco en los años 1980 que la afirmación de esta perspectiva hoy en día no es válida. Tal vez, pero el argumento debe entonces ser más desarrollado. Es esta falta de argumentos que lleva Stavros, un compañero del grupo si entiendo bien, a presentar reservas sobre la orientación de RG « un nuevo periodo se abre... ».

Si esquematizo, RG defiende la idea que el cambio de periodo (hay un antes y un después enero 2015) expresa el inicio de una ofensiva generalizada de la burguesía contra el proletariado para arrastrar este en « confrontaciones masivas de clase » y poder abrir el camino hacia una nueva guerra mundial generalizada.

Al mismo tiempo, sobre el camino por recorrer, sobre la condición para el éxito de estas confrontaciones generalizadas, cabe que el proletariado « alz[e] su combate a nivel político contra el Estado y su aparato, particularmente político (de izquierda e izquierdista) y sindical. Por eso, animado por sus minorías las más combativas, debe asumir la organización de la extensión y de la unidad de sus luchas contra la maniobras sindicales e izquierdistas. Por eso, las minorías revolucionarias organizadas y, en primera linea, los grupos comunistas deben desarrollar una intervención política general – contra todas las maniobras ideológicas y políticas de los Estados capitalistas – y en particular en las luchas obreras para asumir y materializar el liderazgo político detrás el cual el proletariado en su conjunto podrá reagruparse, oponerse con todas sus fuerzas y finalmente destruir el capitalismo.»

No es en vano que volvemos a encontrar casi palabra por palabra la misma formulación en el artículo sobre El inicio de los enfrentamientos masivos de clase y en el sobre El nuevo periodo : no falta al proletariado nada más que « alzar su combate a nivel político », o sea asumir la confrontación política por la dirección de sus luchas...

Esto no es una argumentación, pero un conjuro. Uno lee y se dice : ha ¡ bueno !

¿ Pero para qué poner en marcha ? ¿ Cómo conseguir a hacerlo a partir de las condiciones de hoy ? Nada más generalidades : « oponerse con todas sus fuerzas y finalmente destruir el capitalismo» y, al final, « ¡ que llegue rápidamente el verdadero comunismo (lo cual es lo opuesto del estalinismo), una sociedad mundial sin explotación, sin clases, sin miseria y sin guerra ! »

El rápidamente es un voto piadoso, además es muy peligroso. Nada más limitándonos a los últimos años, las características sociales de los diferentes movimientos “populares” de 2010-2011 en los cuales han salido unas expresiones de la clase obrera, han dejado lugar a una reorganización del encuadramiento por todos los medios políticos, militares, religiosos, en “uniones nacionales” contra el “terrorismo” que relegan en segundo plano las preocupaciones de defensa de las condiciones de vida y trabajo. La relación actual de fuerzas no es favorable al proletariado. Las clases trabajadoras, los proletarios, los desempleados, absorbidas por la dureza de las condiciones de vida al cotidiano, asfixiadas por una comunicación de propaganda y de publicidad omnipresente, brutalmente reprimidos tan pronto como las movilizaciones se radicalizan, no están, o muy poco, en una dinámica de movilización, aún menos de extensión, condición necesaria e indispensable para una dinámica de subida de las luchas del proletariado.

Por lo demás esto permite que les diferentes burguesías prosigan sus políticas y que la acumulación del capital, aún en la austeridad, la guerra económica y las meras guerras, todavía tenga mucha ganancia por venir. Baja tendencial de la tasa de ganancia y saturación tendencial del mercado mundial están siempre allí pero las perspectivas de derrocamiento de este “mercado mundial”, quiere decir de los poderes políticos, económicos y militares de los capitalistas no están aún en la agenda.

En el estado actual de la relación de fuerzas, cuidado con caer en enfrentamientos prematuros a riesgo de ver el proletariado derrotado “paquete por paquete” sin posibilidad de extensión internacional. Fue el escenario de los años 1980 : una derrota física e ideológica gruesa (Polonia 80-81), una sucesión de derrotas, una tras otra, una por año (83 Bélgica, 84 Reino Unido, 85 Dinámarca, 86 Francia con los ferrocarrileros, 87 Italia con los COBAS, Francia con las coordinaciones...). Y se acabó la sola y única “oleada” (a escala de une generación) de luchas obreras : 1968-81. Desde entonces, son las burguesías nacionales, el capitalismo globalizado y financiarizado a su servicio que tienen la iniciativa. Es la geopolítica inter-imperialista que está en la delantera de la escena : un “curso de guerra” [Hoy en día, yo no diría más “curso a la guerra” como lo formulábamos en la CCI, da la impresión de análisis mecanicista].

Estoy golpeado por el hecho que en ningún momento, RG evoca este peligro de “enfrentamientos prematuros” (un análisis sin embargo importante de las posiciones de la CCI cuya continuidad asumáis) y se abandona a esta fórmula infantil « que llegue rápidamente el verdadero comunismo »... mientras se necesitará primero por esto llegar a una situación de “doble poder” en el conjunto de la sociedad a escala internacional... Un proceso del número más grande, con objetivos por definir, a partir de las condiciones reales en las cuales se forman las “confrontaciones”...

Los algunos ejemplos de resistencia de clase reales que podemos citar actualemente, muestran claramente el poco de peso que tienen ante las medidas de todo tipo sufrida por esta misma clase obrera que se vive a penas como “clase”, menos aún como “clase revolucionaria internacional”.

La lucha de clases está allí y es la burguesía quien la está ganando por el momento. No sirve de nada llamar de manera patética a “alzarse” hacia no se sabe cual altura, sobretodo si uno rechaza entre las características actuales de la lucha de clases las que se han expresado en movimientos tipo “Indignados” o “Occupy” que, a pesar de sus limites, son una componente mayor de las perspectivas de las luchas por venir (ocupación de las calles, participación la más amplia, auto-organización que, en su expresión inicial, son características auténticamente “proletarias”), en particular en le contexto de un desempleo masivo de las generaciones más jóvenes.

Es totalmente erróneo por vuestra parte el recordar únicamente en el enfoque sobre estas características “la apología del democratismo” (ved mis observaciones anteriores sobre la democracia obrera [1].
(…).
Fraternalmente
MG, 18 de Febrero 2015

Respuesta a los comentarios del compañero MG

En primer lugar, destacamos que el compañero solamente pudó hacer comentarios críticos rápidos y que su carta no pretende presentar un análisis o tomas de posición acabadas. Por nuestra parte, esto no nos impedirá intentar empujar la lógica de sus comentarios hasta su término – esperando no hacerle decir lo que no dice pero que, sí, otros dicen. Luego notamos que MG nos advierte que se ha enfocado sobre sus « humores críticos » y que « encuentr[a] muchas cosas buenas » en nuestra revista. Si podemos lamentar que no haya tomado la pena de subrayar lo que encontraba “bueno”, saludamos el esfuerzo y la voluntad por redactar su punto de vista crítico y animamos todo lector a hacer lo mismo. Para nuestro grupo, es importante e incluso esencial tan para nuestras proprias reflexiones y discusiones internas como para los combates políticos que pretendemos llevar en el seno del campo revolucionario. Por fin, trataremos solamente aquí de la cuestión del análisis de la situación y de la relación de fuerzas entre las clases y dejaremos de lado su crítica sobre la organización política. Tampoco entraremos en la discusión específica sobre el análisis de la CCI que presentaba los años 1980 como los “años de verdad” [2]. No pensamos que le toca al GIIC defender la historia de la CCI que, por lo esencial, pertenece al pasado – basta ver el estado presente de fracaso, digamos de... descomposición, de su organización “formal”.

¿ Cuál es la crítica principal del camarada MG ? En lineas generales, piensa que sobre-estimamos las capacidades de lucha del proletariado hoy en día. Su impresión se base sobre nuestra afirmación de la perspectiva de “enfrentamientos decisivos de clase”. En esto, no hace sino juntarse a numerosos críticos nuestros, individuos o grupos políticos, lo que vuelve su palabras aún más interesantes. Que vaya hasta pensar que estamos en un « curso de guerra » tiene el mérito de ir hasta el final de la lógica de sus comentarios.

¿ Está la resistancia obrera contra la crisis capitalista relegada en segundo plano ?

No compartimos la conclusión según la cual « las características sociales de los diferentes movimientos “populares” de 2010-2011 en los cuales han salido unas expresiones de la clase obrera, han dejado lugar a una reorganización del encuadramiento por todos los medios políticos, militares, religiosos, en “uniones nacionales” contra el “terrorismo” que relegan en segundo plano las preocupaciones de defensa de las condiciones de vida y trabajo » (subrayamos). Nuestro artículo Luttes ouvrières dans le monde (Workers Struggles around the World) [3], o sea determinante “en última intancia”, en el periodo actual es precisamente hacia la afirmación de los intereses de clase específicos. Las movilizaciones significativas (posterior al correo del compañero) como las de Bursa en Turquía o de la Telefónica en España (nada más para mencionar las últimas en la hora que estamos escribiendo), muestran bien que, a pesar de “las reorganizaciones del encuadramiento – para parafrasear MG -, las preocupaciones de defensa de las condiciones de vida y trabajo permanecen al primer plano”. Esta resistencia más o menos afirmada , más o menos abierta (en las luchas), contra los imperativos de cada capital nacional es precisamente una característica esencial del periodo actual que cada burguesía es forzada de tomar en cuenta para sus políticas, especialmente frente a la crisis abierta en 2008. Pero no queremos iniciar una discusión para establecer si “el vaso de la lucha de clase proletaria está medio lleno o medio vacio” lo que nos llevaría muy rapidamente à oponer de manera abstracta, absoluta y categórica de un lado las fuerzas y del otro las debilidades de las luchas obreras.

« En el terreno irreal del análisis lógico abstracto, se puede demostrar con la misma fuerza que la huelga de masas es absolutamente imposible y será derrotada o que sí es posible y su triunfo incuestionable. En consecuencia, el valor de la evidencia a que apela cada parte es el mismo: cero » (Rosa Luxemburg, Huelga de masas, partido y sindícatos).

La raiz de la divergencia está en otro lugar. Como muchos, MG saca argumento del hecho que las luchas obreras no hayan logrado hacer retroceder los ataques de la burguesía, para concluier que « es la geopolítica inter-imperialista que está en la delantera de la escena [y que estamos en] un “curso de guerra” ». En resumen que la clase obrera es en gran parte hoy en día impotente frente al capital, a la misería y a la perspectiva de guerra imperialista generalizada.

¿ Detener la misería y las guerras sin destruir el capitalismo ?

« La relación actual de fuerzas no es favorable al proletariado. Las clases trabajadoras, los proletarios, los desempleados, absorbidas por la dureza de las condiciones de vida al cotidiano, asfixiadas por una comunicación de propaganda y de publicidad omnipresente, brutalmente reprimidos tan pronto como las movilizaciones se radicalizan, no están, o muy poco, en una dinámica de movilización, aún menos de extensión, condición necesaria e indispensable para una dinámica de subida de las luchas del proletariado. (…) Por lo demás esto permite que les diferentes burguesías prosigan sus políticas y que la acumulación del capital, aún en la austeridad, la guerra económica y las meras guerras, todavía tenga mucha ganancia por venir. » (MG, subrayamos). Bajo una forma u otra, se nos opone regularmente este argumento contra nuestra concepción del curso histórico y nuestro análisis según el cual entramos en un periodo de confrontación masiva entre las clases. La prueba de la impotencia del proletariado sería en la continuación de la crisis del capital, de la austeridad, de la miseria y de las guerras imperialistas locales.

¡ Como si pudiera ser de otro modo ! Mientras el poder de Estado quede el poder de clase de la burguesía, que el Estado capitalista (sea democrático o no) se mantenga, la relación de fuerza “inmediata”, tomada en sí, es desfavorable para la clase explotada. Que la guerras imperialistas (locales) y que la crisis capitalista con sus consecuencias dramàticas para centenares de millones de proletarios y seres humanos continuan agravándose cualquiera sea la dinámica de las luchas obreras es una evidencia. La dinámica de desarrollo de las luchas obreras no puede influir sino de manera momentánea sobre el grado de austeridad y de misería, incluso en unos casos precisos sobre una guerra local. Pero en ningùn caso puede detenerlas mientras la cuestión del poder de Estado no esté directamente presente y planteada por la clase explotada y revolucionaria masivamente movilizada : mientras la insurrección obrera, la destrucción del Estado capitalista y el ejercicio de la dictadura del proletariado no se hayan vuelto esloganes para la acción inmediata. El argumento según el cual el hecho que la austeridad, la misería, las guerras siguen agravándose sería la manifestación que el proletariado no está en un dinámica de desarrollo de sus luchas vuelve a considerar que el capitalismo podría cesar de ser misería y guerra, o sea de ser capitalismo ; que misería y guerra podrían desaparecer sin que fuera destruido. Entonces, su destrucción se vuelve un deseo, una idea generosa o utópica, pero no una necesidad material determinando el carácter radical de la revolución y el antagonismo entre proletariado y burguesía. Si se desarrolla el argumento hasta sus últimas consecuencias, muy rapidamente se puede juntar con la visión anarquista que ignora el poder de Estado y el hecho que la confrontación con este se impone de manera permanente y en todas partes al proletariado. Lleva a ilusiones y trampas de la autogestión o des comunidades autónomas y a la subestimación, incluso al abandono, puro y simple, del combate político que el conjunto de la clase obrera debe asumir. Ahí está el error fundamental “de principio”, sobre todo para cualquiera que se asemeja a la experiencia del movimiento obrero y a su teoría revolucionaria, el marxismo, y a su posición sobre el Estado, del argumento utilizado a su vez por el compañero MG.

Que la austeridad y las guerras locales continuan multiplicándose no dice nada en sí mismo de la realidad de la dinámica concreta de la lucha de clases en curso salvo que el proletariado internacional está todavía lejos de su toma de poder, de su insurrección ; y tan lejos también de ser capaz de presentar una alternativa a esta barbaria cotidiana y generalizada. Y que es la burguesía que queda en poder y siendo la clase dominante a los planes económicos, políticos e ideológicos.

¿ Comó comprender el desarrollo de la relación de fuerzas entre las clases ?

« De lo que adolecen todos estos señores, es de falta de dialéctica. No ven más que causas aquí y efectos allí. Que esto es una vacua abstracción, que en el mundo real esas antítesis polares metafísicas no existen más que en momentos de crisis y que la gran trayectoria de las cosas discurre toda ella bajo forma de acciones y reacciones —aunque de fuerzas muy desiguales, la más fuerte, más primaria y más decisiva de las cuales es el movimiento económico—, que aquí no hay nada absoluto y todo es relativo... » (Engels a Schmidt, 27 de Octubre 1890).

Primero, clarifiquemos una confusión muy frequente – MG la expresa de alguna manera – en cuanto a nuestra posición segùn la cual “el nuevo periodo que se abre es de confrontaciones masivas”. Muchos ven en esta una “sobreestimación” de las capacidades actuales del proletariado. Sin embargo, lo volvemos a repetir, afirmar que estamos entrando en un periodo particular de confrontaciones masivas entre las clases no significa que el proletariado internacional va de manera ineluctable salir victorioso. Intentamos precisamente de alertar que estamos entrando en un periodo en el cual la burguesia pasa a un ataque aún más frontal y decidido contra la clase explotada. Que la clase capitalista no va sencillamente limitarse a agravar la explotación del trabajo pero también que va a buscar impone al proletariado internacional una serie de derrotas ideológicas, políticas y... fisicas sangrientas (por medio de provocaciones y la represión). Esto con miras a infligir una derrota internacional “histórica” que solo puede abrir paso a una 3a Guerra Mundial para el capitalismo. Afirmar que hemos entrado en este periodo no “optimista”, tampoco “pesimista”, y no prejuzga en nada de la salida de esta fase de lucha de clases. En cambio, es indicar que entramos en un proceso real, pràctico, histórico, particular del cual cabe comprender las características y tendencias “fuertes”, o sea determinantes, mientras nos abstenemos de confundir « una tendencia histórica justa en sí en un hecho ya cumplido » (Engels a Kautsky, 14 de octubre 1891, traducido por nosotros del francés). ¿ Porqué tantos compañeros entienden nuestra afirmación de una tendencia histórica hacia confrontaciones masivas entre las clases como la afirmación de la victoria del proletariado com “un hecho ya cumplido” o ineluctable ?

Hay un hilo (un película podríamos decir) ininterrumpido, una continuidad histórica, de la lucha de clases y de la lucha obrera en particular. Este hilo de la lucha de classes, esta continuitdad, su historia, es pues recorrido por momentos que se “responden” los unos a los otros si se puede decir – incluso en periodos de pero contrarevolución – y a menudo indirectamente, no de manera inmediata o mecánica :

« En una palabra: la lucha económica actúa como el transmisor de un centro político a otro; la lucha política es el fertilizante del sucio de la lucha económica. Causa y efecto se intercambian continuamente sus lugares. Por lo tanto, en el periodo de la huelga de masas el factor político y el económico, ya sea ampliamente mezclados, completamente separados o excluyéndose mutuamente (como los quiere el esquema teórico) constituyen simplemente los dos aspectos entrelazados de la lucha proletaria de clases en Rusia. Y su unidad la constituye precisamente la huelga de masas. La sofisticada teoría propone hacer una inteligente y lógica disección de la huelga de masas con el propósito de llegar a la “huelga de masas puramente política”. Esta disección, como cualquier otra, no permitirá percibir el fenómeno en su esencia viva; simplemente lo matará. » (Rosa Luxemburg, Huelga de masas, partido y sindicatos).

Groseramente [4], se puede decir que las luchas obreras responden a los ataques burgueses y a las primeras responde la burguesia principalmente en los planes político (sindicatos, fuerzas de izquierda) y más generalmente ideológico con campañas y temas particulares según los momentos. Esta continuidad histórica de la lucha de clases se manifiesta también por la experiencia que las dos clases desarrollaron en este terreno. Aun en los peores momentos, en los años 1930 y 1940 por ejemplo, la lucha de clases existía y sobretodo “era en movimento”. Aun en plena 2a Guerra mundial, la lucha de clases continuó y las luchas obreras (raras pero reales) se desarrollarón, incluso en la Alemania bombardeada masivamente. La lucha de clases es un proceso permanente qui presenta, en funcción de las relaciones de fuerzas históricas entre las clases, dinámicas en tal o tal sentido, o dirección, en relación a la perspectiva revolucionaria. O se alejan o se acercan, se orientan, hacia esta. La lucha de clases, la relación de fuerzas entre esas, no es estática pero siempre en movimiento (más o menos rápido). El curso histórico de los acontecimientos se orienta en un sentido u otro sin que este predominio elimine, o haga desaparecer, completamente la otra tendancia.

¿ Hay una diferencia entre los años 1930 y hoy en día ?

80 años más tarde, aparece claro hoy para todos que el curso de la lucha de clases en los años 1930 se dirigía, globalmente, de manera tendencial, hacia la guerra. Aquel curso no dejó (salvo en raros sobresaltos rapidamente derrotados como las huelgas masivas de Mayo-Juño 1936 en Francia y Bélgica, como durante la insurrección obrera contra el golpe de Estado de Franco en Julio 1936 en España) de llevar la clase obrera de todos los países a alinearse cada vez más detrás las banderas nacionales, los esloganes anti-fascistas y los grandes partidos de izquierda (partidos socialitas y estalinistas) y de provocar sangrientas represiones. Cada sobresalto proletario de aquel periodo se acabó por une reforzamiento de la ideologia burguesa en las filas proletarias y por la perdida de confianza en la perspectiva proletaria tan a través las derrotas políticas como fisicas. Y eso aun cuando podia existir un sentimiento de victoria inmediata como en Francia después las grandes huelgas de Mayo-Juño 1936 (con el aumento de los salarios y las vacaciones pagadas). Sin embargo, si comparamos de manera estática los años 1920-1930 con hoy en día, parece que el proletariado de 2015 está muy lejos de presentar los mismos sentimientos de clase y las mismas aspiraciones revolucionarias y pues, en aparencia, la misma fuerza que las generaciones de los años 1920-1930. Las fotos de obreros en armas de Julio 1936 en Barcelona blandiendo banderas rojinegras, rojas o negras, despiertan más nuestro imaginario y nuestras esperanzas de una clase mitica que los obreros de hoy, teléfonos moviles en mano para “twitter” y marchando detrás las banderas sindicales o por la ¡ Democracia ya ! de los indignados españoles. Sin embargo, los unos y los otros no traen las misma fuerza y dinámica. Si los primeros pueden parecer colocarse en un peldaño más alto de la escala, segùn la foto, la pelicula muestra que la están bajando de manera inexorable mientras los segundos, las generaciones de hoy, la están subiendo (aun cuando de manera demasiada lenta para nuestro gusto). Los primeros se dirigían hacia la derrota sangrienta porqué ya eran derrotados politicamente e ideológicamente antes de ser masacrados en los frentes militares [5]. Los otros, hoy en día, aun cuando la mayor parte no se consideran individualmente como “obreros” y brinden bandera roja, tienden a resistir a los imperativos de los sacrificios detrás el Estado capitalista. ¿ Más bien van hacia una adhesión amplia detrás los temas ideológicos burgueses (la lucha contre el terrorismo y la defensa de la democracia por ejemplo), hacia una participación activa en las organizaciones políticas burguesas (particularmente de izquierda o sindical), hacia un alistamiento detrás el Estado y la nación, y tienden a abandonar la defensa de sus intereses de clase como lo escribe MG ? O más bien van hacia una defensa de de sus intereses inmediatos de clase, hacia una indiferencia ante las grandes campañas ideológicas, hacia una desafecto para las organizaciones políticas y sindicales burguesas, un desapego y una desconfianza hacia el Estado ? Pensamos, que entre las dos tendencias existentes, es esta última que es dominante hoy en dia y que determina el curso de los acontecimientos. Esta diferencia, esta dirección opuesta, este curso contrario, con los años 1930 es fundamental del punto de vista histórico. Reconocerlo no quiere decir que la victoria proletaria es segura. Por lo contrario, es reconocer que se inicia un combate dificil en el cual los grupos comunistas, tan dispersos y debiles numericamente sean hoy, deben luchar para influir y incluso ganar el maximo de obreros a su orientación política y así evitar el vuelco del curso de los acontecimientos. Por esto, deben ser capaces de reconocer el sentido general con miras a adaptar sus esloganes a su evolución, incluso a los saltos y las rupturas por los caules puede pasar este curso de los acontecimientos.

Obreros, vueltos milicianos republícanos españoles en el frente militar en 1936 : tan lejos de la ciudades, tan lejos de sus intereses de clase...

No se trata pues de saber si la relación de fuerzas “inmediata” está en favor o desfavor del proletariado – está en desfavor de la clase explotada porqué el poder de Estado es ejercido por la clase explotadora – pero de saber cual es la marcha de los acontencimiento, su “curso”, ante la alternativa histórica revolución proletaria o guerra imperialista generalizada. También sabemos que este “curso”, esta fuerte tendencia del proletariado por “preocuparse de sus condiciones de vida” al detrimento de los intereses económicos y políticos del capital, puede muy bien ser invertida por una “contra-tendencia vuelta al menos tan fuerte”. Esto no podría ser que el resultado de una serie de derrotas idéológicas, políticas y fisicas de un tamaño comparable a las sufridas... en los años 1920, principalement en Alemania (la derrota definitiva es pronunciada en octubre 1923) y en Rusia (la derrota alemana precipitando la adopción de la tesis estalinista del “socialismo en un solo país”, el curso contra-revolucionario y el terror estalinista que lo acompañó).

Es exactamente el reto del periodo en el cual entramos : ¿ Va la clase dominante lograr a imponer tales derrotas a las diferentes fracciones del proletariado internacional ? Para los compañeros y grupos que piensan que no hay “curso histórico” y, como MG lo piensa, que hoy la clase obrera no está en una dinámica general de “defensa de sus condiciones de vida”, o sea de lucha para sus intereses de clase, los retos políticos particulares que se presentan (y van presentarse concretamente los unos trás los otros) no existen. Así, además que la argumentación que dan para demostrar su posición – “la misería y las guerras continuan” – da la espalda a la teoría marxista sobre el Estado y coquetea con el anarquismo, se vuelven incapaces (si quieren intervenir en la lucha de clases) ir más allá, en el mejor de los casos, de una simple presentación de grandes principios abstractos sin tener en cuenta los momentos concretos de las luchas y cuando los tendrán en cuenta, estarán sin brujula, volteados entre los diferentes episodios y batallas, en retraso sobre la situación, al final incapaces de « asum[ir] y conserva[r] la verdadera dirección de la movilización de masas [y de ser] en un sentido político, (...) dirigentes de todo el movimiento [de] informar [6] al proletariado alemán de sus tácticas y objetivos para la próxima etapa de lucha. » (Rosa Luxemburg, Huelga de masas, www.marxists.org).

RL, Julio 2015

Sobre la relaciôn entre las organizaciones revolucionarias, el partido comunista, el analisis de las situaciones y la táctica y, a su vez, su influencia sobre el... Partido.

“El examen y la comprensión de las situaciones deben ser elementos necesarios para adaptar las decisiones tácticas, pero no en cuanto puedan conducir, según la arbitrariedad de los jefes, a «improvisaciones» y «sorpresas», sino, en cuanto indicarán al movimiento que ha llegado la hora de una acción lo más prevista posible. De lo que se trata es de prever lo que deberemos hacer en las distintas hipótesis posibles en el curso de las situaciones objetivas, y no de prever las situaciones, lo que todavía es menos posible con seguridad. Negar la posibilidad de prever las grandes lineas de la táctica significa negar la tarea del partido y negar la única garantía que podemos dar de que, en cada eventualidad, sus militantes y las masas responderán a las órdenes del centro dirigente. En ese sentido, el partido no es un ejército, ni tampoco un engranaje estatal, o sea, un órgano en el cual la parte de la autoridad jerárquica es preponderante y la de la adhesión voluntaria nula (…). No dudamos en decir que, al ser el partido mismo algo perfectible y no perfecto, mucho debe ser sacrificado a la claridad, a la capacidad de persuasión de las normas tácticas, aunque esto comporte cierta esquematización. Cuando las situaciones destruyan los esquemas tácticos preparados por nosotros, nada se solucionará cayendo en el oportunismo y en el eclecticismo, sino que se deberá hacer un nuevo esfuerzo para adecuar la línea táctica a las tareas del partido. No es sólo el buen partido el que da la buena táctica, sino que es la buena táctica la que da el buen partido, y la buena táctica tiene que ser comprendida y elegida por todos en sus lineas fundamentales.
Nosotros negamos substancialmente que, con la exigencia de un acatamiento puro y simple a un hombre, a un comité, o a un único partido de la Internacional y a su tradicional aparato dirigente, sea licito sofocar el esfuerzo y el trabajo colectivo del partido para definir las normas de la táctica.
La acción del partido asume un aspecto de estrategia en los momentos culminantes de la lucha por el poder, en los cuales dicha acción asume un carácter esencialmente militar. En las situaciones precedentes, la acción del partido no se reduce, sin embargo, a la función puramente ideológica, propagandística y organizativa, sino que consiste, como se ha dicho, en participar y actuar en cada una de las luchas suscitadas en el proletariado. Por consiguiente, el sistema de las normas tácticas debe ser edificado precisamente con el fin de establecer a qué condiciones la intervención del partido y su actividad en dichos movimientos, su agitación al calor de las luchas proletarias, se coordinan con el objetivo revolucionario final y garantirán simultáneamente el progreso útil de la preparación ideológica, organizativa y táctica.”

(Acción y táctica del Partido, Tesis de la Izquierda presentadas al 3e Congreso del PC de Italia, Lyon, 1926)


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Notas:

[1. En un correo anterior, el compañero MG nos había transmitido rápidos comentarios críticos sobre el planteamiento que utilizamos para denuncia la democracía burguesa en particular en RG#2. Probablemente tendremos la ocasión de volver sobre este punto en el futuro.

[2. Discutir seriamente, con método, el grado de validez o de error de este análisis implicaría volver sobre las condiciones de entoncés para su elaboración, sobre el valor de las cuestiones políticas que se planteaban al fin de los años 1970s y al umbral de los años 1980 – en particular con el cambio de orientación política de la burguesía frente a la clase obrera que pasó de la perspectiva de partidos de izquierda al poder (años 70s) a la de partidos de derecha “dura” que representarón en los años 80s la llegada al poder de Thatcher (1979) en Gran-Bretaña y de Reagan (1981) en los Estados-Unidos. Además, la mayoría de los actuales críticos de los “años de la verdad”, a menudo ex-miembros de la CCI, presentan este análisis como el inicio del fin de la CCI. Al hacerlo, olvidan toda la experiencia de intervención de esta organización en los años 1970 y 80s y, de hecho, la rechazan y participan de alejar las nuevas generaciones revolucionarias de esta.

[3. http://www.igcl.org/Luttes-ouvrieres-dans-le-monde. No pudimos traducirlo al español. Se consigue en inglés y francés. Referimos también a la rubrica Brief News (en italiano Brievi Notizie) del sitio web de la TCI (www.leftcom.org).] destaca precisamente que no es así y que la tendancia – o dinámica – dominante[[. “Dominante” ya que no se trata de tener una visión unilateral excluyando cualquier posibilidad de tendancia opuesta.

[4. Sería falso reducir esta interacción permanente, esta lucha permanente, entre las clases « desde adentro, por decirlo así, de su lucha económica, o sea, partiendo sólo (o, al menos, principalmente) de esta lucha », limitándola al « al campo de las relaciones entre obreros y patronos » (Lenin, ¿ Qué hacer ?) y adoptar así la visión economicista segùn la cual la lucha de clases es sólo al nivel económico inmediato y esencialmente a partir de las relaciones sobre los lugares de producción. Contrariamente a la idea común que opone los dos revolucionarios sobre esta cuestión, Lenin se asemeja a la visión desarrollada por Rosa Luxemburg en Huelgas de masas... Pero se trata de otra debate.

[5. En España, la derrota política es rapidamente consumida una vez el poder de Estado devuelto a los nacionalistas catalanes y la mayor parte de los obreros “insurreccionales” de Barcelona saliendo para el frente de Saragoza en las milicias anti-fascistas – o sea apenas unos días después el 18 de julio 1936 – donde acabarán sacrificándose en masa para la defensa del Estado republicano como los de Madrid y de las más grandes ciudades españolas.

[6. En la versión francesa, se dice « de proveer una tactica y unos objetivos al proletariado para el periodo de luchas por venir » lo cual nos parece más justo politicamente. En Ediciones Era, 1978, se dice : « Para arrastrar a las capas más amplias del proletariado a una acción política de masas de la socialdemocracia y para que, inversamente, en caso de un movimiento de masas la socialdemocracia asuma y mantenga la dirección efectiva, que domine en sentido político [subraya R. Luxemburg] a todo el movimiento, es necesario que ella, en el periodo de las luchas futuras, sepa fijar con claridad, coherencia y resolución absolutas la táctica y las metas del proletariado alemán ».