Revolución o Guerra n°14

(Semestrial - Febrero 2020)

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Carta a Emancipación/Nuevo Curso sobre su reivindicación histórica de la Oposición de Izquierda (Trotskista) de los años 1930 (15 de noviembre 2019)

El 15 de noviembre 2019

El GIIC-IGCL a Emancipación/Nuevo Curso,

Estimados compañeros,

En nuestra carta del 10 de julio pasado, después el congreso de Emancipación, os proponíamos que desarrolláramos (« un debate contradictorio » sobre vuestra reivindicación histórica de la 4ª Internacional que el congreso había adoptado : « Nuestra tendencia nace como Izquierda Comunista Internacional, impulsada por la oposición de izquierda rusa en la lucha contra la degeneración de la Internacional. Constituye fracciones externas de izquierda (…). Funda la IVª Internacional en 1938 al quedar abierto el camino hacia una nueva guerra mundial por la capitulación sin lucha de la Internacional ante el nazismo en 1933 y sobre todo tras la derrota de la Revolución española en 1937…» (https://nuevocurso.org/nuestra-tendencia). Hasta la fecha, no habéis respondido a esta propuesta. Lo lamentamos aún más porque, además de la posible aclaración del desacuerdo entre nosotros sobre esta cuestión, varios ex-militantes trotskistas o ex-simpatizantes se están poniendo en contacto con nosotros directamente para iniciar discusiones. Sin embargo, la principal dificultad para estos compañeros es, en nuestra opinión, entender la necesidad indispensable de realizar una ruptura programática, teórica, política e incluso militante con el trotskismo. Por lo tanto, el debate entre nosotros sobre esta cuestión tendría un alcance mucho más amplio que el de nuestras meras relaciones.

1) La Oposición de Izquierda de Trotsky y el Fomento Obrero Revolucionario de Munis

Presentar la Oposición de Izquierda (de los años 30) y luego la 4ª Internacional (constituida oficialmente en 1938) – es decir, la corriente política en torno a Trotsky antes de la Segunda Guerra Mundial – como parte de la Izquierda Comunista, cuando las dos corrientes se separaron claramente a principios de los años 30, es un error histórico y político con consecuencias negativas significativas si no se aclara el punto. Por supuesto, es necesario diferenciar entre el trotskismo como corriente política proletaria en la década de 1930 hasta la guerra y la que encarnó la 4ª Internacional tras el estallido de la Segunda Guerra Imperialista Mundial, que abandonó abiertamente los principios de clase al tomar partido por un bando imperialista contra el otro. Aunque hay una diferencia por hacer, esta traición de clase es el resultado final del anterior proceso oportunista que afectó al movimiento trotskista desde su constitución "oficial" a principios de la década de 1930. Y marca el paso definitivo del trotskismo como corriente política, y con él de sus grupos y partidos políticos, al campo burgués, el de la contrarrevolución. Pocos grupos e individuos de la Oposición de Izquierda lograron permanecer fieles al internacionalismo proletario... especialmente porque esto sólo podía hacerse rompiendo con la 4a Internacional.

Es con una de estas raras expresiones, la de Grandizo Munis y del Fomento Obrero Revolucionario (FOR), que, de hecho, Emancipación reivindica su continuidad histórica. Esta corriente política logró romper con la 4ª Internacional en 1947 (ver la carta [1] de Natalia Trotsky, Benjamin Peret y G. Munis a la sección francesa de la 4ª, el PCI). Incluso si podemos encontrar reminiscencias trotskistas en algunas de las formulaciones y posiciones del FOR, su documento programático, Pro segundo Manifiesto comunista [2] (1961), claramente presenta posiciones de clase: sobre la URSS, los partidos de izquierda, los sindicatos, las luchas de liberación nacional, etc. Pero hay que señalar que están en oposición, en ruptura con las posiciones originales de la Oposición de Izquierda y de la 4ª Internacional de preguerra y su marco teórico y programático, tal como aparece en particular en el Programa de Transición [3] de 1938.

2) ¿Oposición de Izquierda o Izquierda Comunista?

Y ese es el peligro para Emancipación/Nuevo Curso (NC). Hasta el día de hoy, las posiciones de NC son claramente posiciones de clase que acogemos con agrado y reproducimos regularmente. Pero no encajan en el marco programático de la 4ª Internacional y de la Oposición de Izquierda de preguerra. Incluso son una crítica abierta de este a nivel teórico y de principios y su negación a nivel político. Esto significa que la coherencia de clase de Emancipación y Nuevo Curso se basa sólo en las capacidades individuales de sus miembros, o de algunos de ellos, para mantenerse en estas posiciones de clase. Y no en un cuerpo colectivo políticamente unido y centralizado en torno a un programa y unos principios claros. ¿Qué ocurrirá en situaciones de trastorno y tormenta históricos que afectarán inevitablemente a Emancipación, como a cualquier grupo comunista, y causarán dificultades, vacilaciones, dudas, confusiones, divergencias, oposiciones, incluso crisis, dentro de ella? ¿Cuál será entonces la referencia programática para mantener un mínimo de unidad y definir el marco para el debate y la confrontación política? ¿El Pro segundo manifiesto de 1961 o el Programa de Transición de 1938 adoptado por la 4a Internacional?

Además, la transición del uno al otro será mucho más fácil, al calor de los acontecimientos, ya que el Manifiesto no rompe formal o claramente con el Programa. Aunque el primero considera que se debe « superar »al segundo, no lo rechaza hasta el punto de reprochar a ciertos grupos trotskistas ¡porque « interpretan de manera derechista el Programa de Transición »! Incluso su Prefacio, redactado en 1965, reivindica la continuidad orgánica y política con la Oposición de Izquierda sin hacer ningún balance de esta experiencia y de su fracaso histórico: « En pugna con la perversión reaccionaria de la Internacional Comunista, la Oposición de Izquierda que originó la IVª Internacional expresaba la continuidad ideológica y orgánica de la revolución ». Peor aún, desafortunadamente, retoma uno de sus fundamentos: « Más que nunca, la crisis de la humanidad es una crisis de dirección revolucionaria, cual decía León Trotsky ».

El Prefacio afirma incluso que « de la lucha contra la degeneración de la IVª Internacional han nacido la mayoría de las ideas y proposiciones contenidas en el manifiesto presente ». No hay duda de que los militantes alrededor de Munis se han elevado a posiciones de clase desde su ruptura individual con la 4ª. Pero las posiciones de clase que el FOR, como producto y expresión colectiva y por lo tanto política del proletariado, ha adoptado finalmente, han surgido y se basan en una historia, en luchas y en un cuerpo teórico y programático diferente y sobre todo en ruptura con la Oposición de Izquierda. No son el producto de una izquierda de la Oposición de Izquierda. Pero de la Izquierda Comunista cuya lucha, o luchas, contra el oportunismo y la degeneración de la IC y… a continuación contra la mera Oposición de Izquierda, proporciona el fundamento y la coherencia teórica y política de estas posiciones de clase y nos sirve de referencia incluso aún hoy. Pero ¿cuáles debates dentro de la Oposición de Izquierda llevaron de las posiciones de los 1930s a las de 1961? ¿Cuál fue exactamente la batalla política? ¿Es suficiente la carta de junio de 1947 con Natalia Trotsky cuando termina con un « ¡Viva la 4a Internacional ! »? ¿Qué lecciones teóricas y políticas? ¿Qué contribuciones hace esta izquierda de la Oposición de Izquierda? ¿Quizás el libro de Munis Lecciones de una derrota, promesa de victoria?

3) El fronte único de la Oposición de Izquierda trotskista

La diferencia fundamental entre la Oposición de Izquierda trotskista y la Izquierda comunista radica en el hecho de que la primera reivindicaba los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, mientras que la segunda, cualesquiera sean sus corrientes conocidas (principalmente las Izquierdas italiana y germano-holandesa), reivindica sólo los dos primeros (1919 y 1920). La divergencia de la época, ya en ciernes en el 2o Congreso de la IC, se centró en la adopción por parte de los 3o y 4o Congresos de la táctica de Frente Único con los partidos socialistas, que sin embargo se habían movido abierta y definitivamente hacia la contrarrevolución a través de su participación en la defensa nacional y en la unión sagrada durante la 1era Guerra imperialista mundial; y a través de su sangrienta y asesina oposición a la Revolución rusa y a las insurrecciones obreras en Europa Central, particularmente la de enero de 1918 en Alemania. Trotsky y la Oposición de Izquierda permanecieron fieles a esta táctica que era una consecuencia oportunista de la retirada de la ola revolucionaria internacional y del creciente aislamiento de la Rusia revolucionaria. Incluso se convirtieron en sus defensores más ardientes y convencidos... ¡hasta, a mediados de la década de 1930, propugnar y practicar el ’entrismo’ en los partidos socialistas! Finalmente, la táctica del frente único llevó al frente único antifascista, la principal arma ideológica y política para el reclutamiento del proletariado en la guerra imperialista. Sin duda, estamos de acuerdo en este último punto.

Escrito en 1943-1945, el libro de Munis, Lecciones de derrota, promesa de victoria, relata el desarrollo de la lucha de clases en España desde la década de 1930 hasta la derrota de la República Española contra Franco y, dentro de ella, la intervención de la entonces Oposición de Izquierda trotskista, en particular el grupo Izquierda Comunista al que pertenecía Munis mismo. Como tal, invitamos a leer y estudiar críticamente, como debe ser, este invaluable documento. Pero estamos obligados a notar que el libro se ubica completamente dentro del marco programático y político del trotskismo de aquel entonces. Y, en particular, que no saca ningún balance crítico significativo de la táctica del propio frente único [4] – por no hablar del entrismo en los partidos socialistas.

Al contrario, defiende y reivindica la táctica del frente único con los partidos de izquierda, en particular con el Partido Socialista Español (PSOE), e incluso con la anarquista CNT-FAI. Y esto fue en 1943, justo después de la dramática y sangrienta experiencia española debido al hecho mismo del alistamiento del proletariado detrás del frente único y el antifascismo de 1936 a 1939. ¿Cómo puso en práctica el grupo español Izquierda Comunista (cuyo delegado en la Alianza Obrera, la organización del frente único en Madrid, era el propio Munis) la táctica del frente único?

En 1934, « por iniciativa de organizaciones pequeñas (Izquierda Comunista y Bloque Obrero y Campesino), se inició la creación de unos organismos de frente único que hubieran podido desenvolverse después como órganos obreros de poder (…). Por primera vez en España, el frente único obrero era aceptado por organizaciones de masas, tan importantes como la U.G.T. y el Partido Socialista. El hecho habría sido decisivo para el triunfo de la revolución, si los socialistas hubiesen considerado las Alianzas como verdadero instrumento de unidad y acción obreras…» (Munis, Jalones de derrota…  [5]).

Este pasaje nos muestra claramente cómo Munis, en 1943, sigue defendiendo la alianza con el PSOE que, a través del frente único, podría haber sido, en su opinión y en la posición trotskista "tradicional", un instrumento de unidad obrera y al servicio de los órganos del llamado "poder obrero". Luego, continua por el mismo camino volviendo sobre el fracaso y la impotencia de la Alianza Obrera (AO):

« Pero todos los esfuerzos de la representación de la Izquierda Comunista en ese sentido se estrellaron en la estulticia [¡sic!] socialista. (…) ¿Qué hacer con aliados tan mal aliados? El papel de la A.O. era completamente anulado. Lejos de acercarse, se alejaba de la indispensable transformación en organismo de frente único democrático, susceptible de servir de base al futuro poder revolucionario. (…) A su vez, dominada por los anarquistas, la C.N.T. era incapaz de ver que su presencia en la A.O. hubiese roto el dominio socialista y posibilitado una transformación de enormes alcances revolucionarios. Entre el oportunismo político de los unos y el oportunismo "apolítico" de los otros, la A.O. vivía maniatada » (ídem [6]).

Si fuese necesario confirmar la validez de la posición de la Izquierda Comunista sobre el impasse del frente único para el proletariado, Munis nos lo presenta de la manera más clara posible [7]. Todo el capítulo, en realidad todo el libro, es la observación – no repetimos su calificativo apolítico de estulticia – de que la inteligencia burguesa y contrarrevolucionaria del partido socialista, acompañada posteriormente por el mismo tipo de inteligencia de los estalinistas, siempre se opuso y saboteó el supuesto camino hacia la revolución española; y, de paso, es también la amarga observación de la impotencia del grupo del que Munis era miembro. Es el lamento trotskista ritual. Viene de su posición oportunista en los años 30 sobre los partidos socialdemócratas. Los dos primeros congresos de la IC habían declarado claramente su paso total y definitivo al campo contrarrevolucionario burgués. La Oposición de Izquierda y la 4a Internacional abandonaron estos dos congresos – al menos sobre esta cuestión central – y se convirtieron en los apóstoles de los primeros cambios oportunistas de los 3° y 4° congresos de la IC, que sirvieron para justificar la táctica del frente único, con las catastróficas consecuencias políticas que el propio Munis, honesto y sincero, se vio obligado a destacar.

4) ¿Lucha de clases real o fantaseada?

Nos parece útil citar otro pasaje del libro que corona el desconcierto teórico y político que la táctica de frente único produjo sobre el militante revolucionario Munis: « Organizaciones obreras fieles al capitalismo, tal es la tragedia, no sólo del proletariado español, sino del mundial. Sin ellas, el sistema de explotación del hombre por el hombre ya habría sido hundido hacía tiempo en las tinieblas del pasado »(ídem, cap. Del triunfo del Frente Popular a la insurrección militar, subrayamos). Ciertamente, esta declaración es consistente con la posición trotskista del Programa de Transición de que « la crisis actual de la civilización humana es la crisis de la dirección proletaria ». Pero sobre todo, revela una idealización de la lucha de clases que nada tiene de real. En efecto, ¿cómo puede un militante comunista, y mucho menos un grupo o el partido comunista, que supuestamente se guía por el materialismo histórico, el marxismo y su concepción de la lucha de clases, concebir, creer, peor aún imaginar, desear, soñar, fantasear que la burguesía pueda no utilizar todas sus armas políticas, y especialmente las más poderosas, es decir, sus fuerzas políticas de izquierda como los partidos socialistas, contra el proletariado? ¿Y finalmente lamentar que la lucha de clases sea... la lucha de clases, es decir, sobre todo una lucha política? ¿Y esto después de la ola revolucionaria de 1917-1923 y el sangriento fracaso de la insurrección obrera en Berlín en 1919, el asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht por el partido socialista alemán en el poder? ¿Cómo puede una corriente revolucionaria consecuente, o un partido, sorprenderse y quejarse del hecho de que el partido socialista burgués, por lo tanto contrarrevolucionario, no favorece el camino hacia la unidad y la revolución proletaria? E incluso lo sabotea y mata a los trabajadores? Hay otra tragedia, teórica y política: la de Munis y los sinceros militantes de la Oposición de Izquierda de la época ante la completa y sangrienta bancarrota de su táctica de frente único.

La posición de Munis sobre el frente único en 1943 se oponía claramente a la de la Izquierda Comunista, particularmente a la de la Izquierda italiana. No podemos volver aquí sobre la lucha librada en el seno de la propia IC desde 1920 contra la táctica del frente único. Nos referimos a las Tesis de Roma del PC de Italia (1922) y a las Tesis de Lyon (1926) [8]. Proporcionan una coherencia teórica y política que, incluso en caso de desacuerdo y, por tanto, de lucha contra ellas, puede ayudar a reflexionar y a establecer una posición y una comprensión coherentes y profundas. Os invitamos a discutirlas entre vosotros y a desarrollar una crítica sistemática de estas tesis, al menos de sus partes sobre el frente único y de la consigna de ’gobierno obrero’ que la IC reemplazó a la de la dictadura del proletariado.

Hasta la fecha no tenemos ninguna duda de que Emancipación y Nuevo Curso rechazan cualquier táctica de frente único. Las posiciones tomadas por el blog de Nuevo Curso lo atestiguan claramente. Por lo tanto, sigue siendo una contradicción y una cuestión fundamental a la que se enfrenta Emancipación: ¿fue una táctica válida para ser utilizada en la década de 1930, ya que Munis todavía la defiende en 1943-1945? Si la respuesta es afirmativa, entonces es necesario explicar por qué la táctica del frente único ya no es válida hoy en día. Aunque sólo sea para asegurar un mínimo de homogeneidad y unidad política dentro de Emancipación. Si la respuesta es no, entonces se abre una primera brecha en la construcción histórica establecida por su congreso, prematuramente en nuestra opinión y al menos artificial a riesgo de convertirse en dogma.

Evitar hoy la resolución, de una forma u otra, de esta cuestión, poniéndola bajo la alfombra, no resolvería la contradicción. Inevitablemente, tarde o temprano, volverá a golpear duramente a Emancipación y a sus miembros. Pero en un momento y una situación que sólo pueden ser mucho más difíciles, incluso desfavorables, para su solución.

Fraternalmente, el GIIC-IGCL.

PS. Pensamos publicar esta carta en nuestra próxima revista por el interés general que tiene este debate, acorde con nosotros. Incluso, después de la lectura de Revolución o Guerra 12 y de las correspondencias publicadas, unos lectores ya nos preguntaron si ibais a respondernos. Por supuesto, podemos también publicar cualquier respuesta vuestra que podría animar al debate y a la confrontación sobre este tema. El próximo número saldrá en febrero. Os podríamos asegurar su publicación si quedaría en tres o cuatro páginas (liberation serif 11). Si fuese más amplio, entonces podríamos ver como publicarlo en un número siguiente o en dos partes...

Bilan #1 y Trotsky : ¿Hacia la Internacional de Dos y Tres Cuartos?

El error fundamental del camarada Trotsky hoy en día no borra de ninguna manera los servicios que prestó a la causa del proletariado, pero estos servicios no implican de ninguna manera la adhesión a lo que consideramos una falta capital. Por el contrario, la fidelidad a la obra de Trotsky se manifiesta sólo a través de la lucha contra su error actual, porque es absolutamente falso que una continuidad de la personalidad proporcione la garantía para la lucha posterior del proletariado revolucionario. Esta continuidad se establece, por otra parte, sobre la base de las posiciones políticas. Se trata, pues, de ver si las nuevas posiciones del camarada Trotsky responden, sí o no, a las necesidades de la lucha del proletariado.

La comisión ejecutiva de la Fracción de izquierda del Partido Comunista Italiano (23 de agosto de 1933)

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Notas:

[1. No logramos conseguir una versión española, tampoco en inglés. Pues nada más en francés : https://www.marxists.org/francais/4int/postwar/1947/06/nt_19470600.htm.

[4. La carta de 1947 firmada por N. Trotsky, B. Peret y G. Munis menciona explícitamente la táctica del frente único. No la rechaza en sí misma, sobre el fundo de la cuestión, sino que simplemente defiende que el frente único ya no es posible con el estalinismo, porque es la punta de lanza de la contrarrevolución: « El estalinismo es hoy absolutamente incompatible con cualquier democracia proletaria. Dondequiera que aparecían órganos de poder revolucionario, desde España hasta Varsovia, París o Milán, se apresuraba a destruirlos. El estalinismo no puede permitir que los revolucionarios tengan voz. El frente único y el modelo de gobierno del PS-PC-CGT no pueden facilitar de ninguna manera la creación de órganos de democracia y poder proletario ».

[5. https://www.marxists.org/espanol/munis/oc/tomo4.pdf. Cap. 7, La radicalización socialista y su inhibición.

[6. Cada palabra o "concepto" que hemos subrayado en esta cita se refiere a una crítica política de principio que la Izquierda Comunista, especialmente la italiana, ha traído a la Internacional, y luego al oportunismo trotskista (por ejemplo, contra la confusión introducida entre la consigna histórica de "dictadura del proletariado" y la de "gobierno obrero" a partir del 3° Congreso). Lamentablemente, no podemos abordarlas, ni siquiera mencionarlas todas, en esta carta.

[7. Por no hablar de la increíble "sobrevaloración" de la situación y de las fuerzas y dinámicas reales del propio proletariado en la década de 1930... mientras era incapaz de crear un grupo o partido comunista, incluso un partido extremadamente minoritario, coherente y un mínimo capaz de orientarse en los acontecimientos. Pero esa es otra cuestión: la de la relación entre el partido y la clase.

[8. En particular en los puntos 33 a 36 para las de Roma y en el capítulo "Cuestiones tácticas hasta el V Congreso" para las Tesis de Lyon. Si la Izquierda italiana también utilizó el concepto de "frente único", tenía un significado político completamente diferente, lo que queda muy claro en las Tesis de Lyon. La Izquierda germano-holandesa también se levantó, igualmente en 1920, contra la táctica emergente del frente único. La Carta abierta a Lenin de H. Gorter y World Revolution and Communist Tactics de Anton Pannekoek (Revolución mundial y táctica comunista, no es disponible en Internet en español) son dos de sus principales textos. Si los dos, especialmente el segundo, pueden compartir algunos argumentos particulares con la Izquierda italiana, su crítica de las nueva táctica de la IC, su comprensión y posicionamiento fundamentales se encuentran en otro terreno teórico y de principio que les hace empezar a abrir la puerta a lo que más tarde se convirtió en consejismo en la década de 1930. En particular, porque Gorter y, menos caricaturescamente, Pannekoek hacen una distinción y oponen metafísicamente a jefes y masas, al partido y a las masas de la clase. No podemos desarrollarnos aquí.