Revolución o Guerra n°14

(Semestrial - Febrero 2020)

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La CWO, Kommunist del 1918 y el periodo de transición

Nuestro artículo, La Fracción de Bujarin contraria la Izquierda Comunista [1], sobre la revista Kommunist publicada en el número 13 de nuestra revista Revolución o Guerra parece haber provocado varias reacciones de lectores. En realidad, se trataba de una crítica detallada de las posiciones de la revista Kommunist con el fin de mostrar que estas posiciones no pertenecen en modo alguno al patrimonio político de la Izquierda comunista, y menos aún de su llamada tradición italiana. En efecto, hemos demostrado cómo la Izquierda italiana estaba completamente del lado de Lenin en 1918, y por consiguiente contra Bujarin, Radek, Ossinsky y otros, tanto en la cuestión de Brest-Litovsk como en la del capitalismo de Estado. Y hemos demostrado que Lenin y la Izquierda italiana tenían razón. No volvemos a ello aquí, el lector siempre puede referirse a nuestro primer artículo que analiza la cuestión con más detalle. Si atacamos de frente las tesis de Kommunist, es porque toda una parte de la actual Izquierda comunista toma o tiende a tomar estas tesis como si fueran parte de la herencia política de la Izquierda. La línea editorial del colectivo Smolny en su edición completa de la revista es bastante edificante en este sentido y esto fue criticado en su momento [2]. La Communist Workers Organization (el grupo británico de la TCI) publicó los artículos de Kommunist en traducción inglesa con introducciones de su cosecha.

Estas introducciones tienen el mérito de volver sobre las dificultades concretas y los problemas políticos y teóricos que el proletariado y su partido, el Partido Bolchevique, enfrentaban de manera dramática en Rusia. Desde sus primeros días, la dictadura del proletariado tuvo que enfrentarse a una economía ya en ruinas y devastada por la guerra. ¿Cómo alimentar a la población hambrienta [3] cuando la economía ya estaba en gran parte paralizada en un país aislado y cuando la guerra mundial imperialista continuaba sus estragos? Así pues, forman parte del indispensable debate y reflexión sobre el período de transición del capitalismo al comunismo.

Sin embargo, cabe señalar que muchas de estas introducciones tienden a hacer concesiones a las posiciones políticas planteadas por Kommunist, en particular sobre la cuestión del capitalismo de Estado en Rusia, presentando a la fracción de Bujarin, « los comunistas de izquierda de 1918 [como siendo] entre los más claros sobre el curso de los acontecimientos tanto de la revolución en Rusia como en el mundo en general, pero no estaban en condiciones de influir en estos acontecimientos más que nadie. Ahí está la tragedia de la clase obrera »  [4]. En este sentido, repetimos, estas posiciones están en contradicción con las posiciones históricas de la Izquierda comunista de Italia. Que la CWO, grupo británico de la Tendencia Comunista Internacionalista en línea directa con la Izquierda Italiana, defienda posiciones opuestas a la Izquierda Italiana no es en sí mismo un escándalo, ni un crimen de lesa majestad dogmática. Pero requiere que la CWO, por sí mismo, por la mera TCI y por todo el campo proletario, profundice su reflexión y realice una evaluación crítica de las insuficiencias que señalaría en el posicionamiento histórico de la Izquierda italiana. De lo contrario, permanecer en la vaguedad y confusión política y teórica sólo puede poner a la propia TCI frente a contradicciones políticas y teóricas, que serán insuperables a largo plazo, tarde o temprano, y por lo tanto en peligro frente a los retos históricos que vienen.

¿La firma del Tratado de Brest-Litvosk ha "dilapidado" el prestigio de la Revolución Rusa?

Aunque los camaradas de la CWO parecen rechazar el argumento a favor de la guerra revolucionaria propugnado por algunos participantes de Kommunist y aceptar la necesidad del Tratado de Brest-Litovsk, tienen una apreciación muy curiosa del impacto del tratado sobre la revolución mundial. De hecho, para la CWO, « la controversia en torno a Brest-Litovsk era si el logro de un respiro temporal para la revolución en Rusia era a costa del debilitamiento de la propia revolución mundial de la que dependía el futuro del socialismo. Incluso hoy en día, es difícil decir si la firma del Tratado de Brest-Litovsk realmente "dipalidado el capital internacional’ de la revolución (…) » [5]. A diferencia de los camaradas, estamos seguros de que Brest-Litovsk no disminuyó el prestigio de la Revolución Rusa a los ojos de los revolucionarios de todo el mundo. ¿No fue precisamente el prestigio de la Revolución Rusa lo que impulsó la creación de la Internacional Comunista sólo unos meses después de Brest-Litovsk? De hecho, los militantes de la época que se opusieron a Brest-Litovsk lo hicieron porque o bien eran ajenos al marxismo o bien se alejaban significativamente de él. Fin de la historia. La posición incierta de la CWO es por lo tanto una primera concesión, o al menos una posición que uno llamaría centrista.

Por su parte, la posición histórica de la llamada Izquierda italiana ha sido clara desde hace mucho tiempo. « El futuro ha demostrado que Lenin tenía razón y que eran equivocados aquellos que superficialmente juzgaban que era necesario continuar la lucha contra la Alemania militarista, sin importarles estas largas consideraciones programáticas o prácticas (esta vez coincidiendo absolutamente con la primera) (...). El General Ludendorff declaró en sus memorias que el colapso del frente alemán, después de una serie de increíbles victorias militares de todas partes, en un momento en que la situación era técnicamente buena según todos los informes, se debió a razones morales, es decir, políticas : los soldados ya no querían luchar. La política ingeniosamente revolucionaria de Lenin, mientras hablaba un lenguaje de transacciones protocolarias con los delegados del Kaiser, fue capaz de encontrar medios revolucionarios para despertar, bajo el uniforme del automáto-soldado alemán, al proletario explotado que es llevado a la masacre en interés de sus opresores » [6].

El capitalismo de Estado, ¿la causa del fracaso de la Revolución rusa?

Pero Brest-Litovsk es en cierto modo un tema secundario para los redactores de la revista Kommunist. De hecho, si es sobre esta cuestión que se unieron originalmente, el hecho de que ’perdieran la batalla’ y los bolcheviques aceptaran el tratado hizo que los "comunistas proletarios" pronto cambiaron de tema y eligieron otro campo de batalla : el capitalismo de Estado. Sobre esta cuestión, fue muy sorprendente ver que las introducciones de la CWO invariablemente daban razón a Bujarin y Ossinsky contra Lenin, pero también contra la Izquierda italiana, de la que dice ser el continuador:« los comunistas de izquierda (…) fueron los primeros en plantear los peligros para la revolución rusa de acabar por crear una nueva forma de explotación capitalista » ; « su posterior evolución [la URSS] hacia un capitalismo de Estado aún más dirigista, que siguió explotando a los trabajadores, ha justificado la posición de Bujarin en este punto hasta el día de hoy » [7].

De hecho, para la CWO, las páginas de la revista Kommunist explican adecuadamente cómo fracasó la Revolución Rusa. « La obra de los comunistas de izquierda no explica por qué fracasó la Revolución Rusa (porque se debió enteramente a su aislamiento), pero sí indica precisamente cómo fracasó, y en esto nos dan indicaciones valiosas para nuestra propia comprensión de cómo se producirá la futura emancipación de la humanidad » [8]. Esta inusual separación entre el "por qué" y el "cómo" de la fracasada Revolución Rusa introducida por la CWO conduce a concesiones. Desde el comienzo de la Revolución de Octubre, los bolcheviques de derecha, dirigidos por Lenin, habrían reemplazado la iniciativa de las masas hacia la auto-organización con un régimen de capitalismo de Estado, lo cual habría orientado a Rusia hacia el capitalismo en lugar del socialismo ya desde 1918. Sin embargo, la realidad es mucho más complicada de lo que sugiere este esquema simplista tomado de la tradición anarquista. La CWO plantea el problema de forma incorrecta. La cuestión de la "política interna" en Rusia no era : el socialismo a través de la actividad de las propias masas o el capitalismo de Estado con el restablecimiento del principio de la gestión única de las fábricas. Esta es una visión centrada en la fábrica que era particularmente llevada por los anarcosindicalistas. En realidad, a pesar de algunos centros industriales ultramodernos, Rusia se encontraba esencialmente en las primeras etapas del capitalismo, lo que implica que gran parte de su economía era todavía precapitalista. Así pues, ante la necesidad tanto de mantener la dictadura del proletariado en Rusia en la espera de la revolución en Europa y de reactivar un minimo una economía devastada por las destrucciones de la guerra para que las masas hambrientas pudieran simplemente comer, el dilema al que se enfrentaban los bolcheviques en 1918 era más bien el siguiente : ¿apostar por la economía precapitalista fragmentada que reinaba en gran parte en Rusia o por los pocos sectores, principalmente industriales, altamente desarrollados y centralizados? Considerando que la segunda opción es un requisito previo para la sociedad comunista, la elección no es difícil de hacer para el militante comunista. ¿Y cuál es la única opción para desarrollar y acelerar la socialización de las fuerzas productivas en un país atrasado – el 85% de la población rusa eran campesina – mientras se espera la extensión de la revolución mundial? Un capitalismo de Estado asumido, controlado y centralizado más que se pueda por la dictadura de clase.

Como Lenin recordó firmemente durante la controversia, « Bujarin es un economista marxista magníficamente instruido. Por eso ha recordado que Marx tenía profundísima razón cuando enseñaba a los obreros la importancia que tiene conservar la organización de la gran producción precisamente para facilitar el paso al socialismo (…). Pero Bujarin ha caído en un error, pues no ha reflexionado sobre la peculiaridad concreta del momento actual en Rusia, un momento precisamente excepcional, en el que nosotros, el proletariado de Rusia, vamos delante de cualquier Inglaterra y de cualquier Alemania por nuestro régimen político, en virtud del Poder político de los obreros, y, al mismo tiempo, vamos detrás del Estado más atrasado de Europa Occidental en lo que se refiere a la organización de un buen capitalismo de Estado, al nivel cultural y al grado de preparación de la producción material para “implantar” el socialismo » [9].

Si no podemos compartir el entusiasmo indefectible de Trotsky, para quien la dictadura del proletariado pudiera durar hasta 50 años esperando la extensión de la revolución a otras partes del mundo, no hay duda de que la apuesta de Lenin y Trotsky fue muy acertada en las dramáticas condiciones concretas de la época. El proletariado, con la ayuda de su partido, conquista primero el poder, establece la dictadura del proletariado, lucha por la extensión de la revolución al resto del mundo y, mientras espera que se produzca la extensión, intenta al mismo tiempo asegurar el mínimo mantenimiento de una actividad económica que permita comer y preparar en el mejor de los casos en Rusia las condiciones de una socialización todavía en gran parte inexistente como bases de la futura sociedad comunista. Para ello, tratan de impulsar el desarrollo y la concentración de los sectores capitalistas más desarrollados en una Rusia económicamente atrasada, que adoptará la forma de un capitalismo de estado, la burguesía y los patrones abandonando las fábricas y huyendo del país, controlado por la dictadura del proletariado. La apuesta bolchevique era que el partido podía temporalmente, pero con firmeza, mantener el rumbo revolucionario a pesar del aislamiento de la revolución. Y tenían razón, al menos por un tiempo. Pero, a diferencia de Kommunist, no fue el capitalismo de Estado ruso el que provocó el retroceso de la revolución en el país, sino su aislamiento internacional.

Poco a poco, con el fracaso de los intentos revolucionarios, particularmente en Alemania, y el retroceso de la ola revolucionaria internacional, la dictadura del proletariado aislada en una Rusia aniquilada por otros dos años de devastadora guerra civil dictada por las potencias imperialistas, tenía las manos completamente atadas en cuanto a las posibilidades de transformación social. « En 1918, en su estudio del capitalismo de Estado, Lenin había rechazado las exageraciones de los izquierdistas extremos sobre el alcance real de la Revolución Rusa con un análisis científico que ponía al descubierto la imposibilidad de lograr grandes resultados debido al atraso del estado económico de Rusia » (Bilan #18, revista de la Fracción Italiana de la Izquierda Comunista, 1935, traducido del francés por nosotros [10]).

Las leyes económicas básicas del capitalismo seguían todavía vigentes, excepto defender la tesis estalinista en ciernes del "socialismo en un solo país" a la que abren la puerta algunas consideraciones de Kommunist y de la supuesta Izquierda comunista de Bujarin cuando critican el capitalismo de Estado preconizado por Lenin en las condiciones rusas de marzo-abril de 1918. Ossinsky defiende « la dictadura del proletariado y la consolidación de su base mediante la construcción del socialismo proletario » [11] en la Rusia aislada de 1918. Las contradicciones de clase ligadas al mantenimiento del modo de producción capitalista, inevitables en un país aislado, a fortiori atrasado desde el punto de vista capitalista, sólo podían exacerbarse hasta las explosiones, huelgas y manifestaciones obreras de 1921 y la revuelta de Kronstadt. Frente a este aislamiento internacional, se quizo responder con medidas voluntaristas que desgraciadamente traicionaron cada vez más los principios hasta la contrarrevolución abierta : frente único político, gobierno obrero, frente popular, socialismo en un solo país, participación en la guerra imperialista. El proletariado internacional tenía que ser ganado a la causa de la revolución mundial a toda costa, y con este fin, se llegó hasta reintroducir políticas socialdemócratas o al menos una alianza con la socialdemocracia. Esta fue la verdadera traición.

La auto-organización lo es todo, el objetivo no es nada.

Este es el quid del problema con Kommunist, y la CWO no parece ser consciente de ello, ya que los camaradas parecen retomar algunos de los argumentos a favor de la autoorganización de Kommunist reduciendo la cuestión a un simple problema de gestión de la fábrica: « Ossinsky indica claramente que la única solución al declive de la economía es fortalecer la iniciativa de los trabajadores y permitirles gestionar la economía de manera más eficaz. Lenin era de la opinión opuesta. Si la revolución en Rusia debía sobrevivir hasta que la revolución internacional la ayudara, entonces las técnicas de gestión capitalista tenían que ser restauradas para salvar la economía. Esta fue su respuesta al cruel dilema que enfrentaba el poder soviético en abril de 1918. Ossinsky persistió, sin embargo, en su creencia que Lenin había compartido hasta entonces. Por eso concluyó llamando a una participación aún mayor de las masas trabajadoras en la esfera económica : "La discusión masiva de estas cuestiones involucrará a los trabajadores en la construcción del socialismo, lo que sólo puede ser logrado por los propios trabajadores" »  [12]. Las medidas de autoorganización y autogestión propuestas en 1918 no eran más que bellos principios que no tenían en cuenta la realidad, es decir, no tenían en cuenta las condiciones materiales necesarias para el establecimiento de una sociedad comunista. Así, Bujarin u Ossinsky podían protestar que era absolutamente necesario que el proletariado socializara la producción por sí mismo, estos militantes, por muy ilustres que fueran, olvidaron por un momento el abecé del marxismo : es el propio capitalismo el que socializa la producción, la centraliza, eleva la productividad social y hace posible la sociedad comunista. Sin embargo, Rusia aún estaba lejos de esta etapa. Bujarin y sus amigos estaban básicamente poniendo el carro delante del caballo, un poco como los anarquistas.

Lenin, por su parte, tenía claramente en mente el objetivo final : la sociedad comunista. Al hacerlo, comprendía que el mundo en su conjunto estaba en una fase madura para la revolución, aunque algunos países, como Rusia, estaban sólo en una etapa muy juvenil del capitalismo. Siempre con el objetivo final en mente, sabía que la salvación de la revolución residía sólo en su extensión global, no en la estricta gestión de las fábricas rusas, ya fuera por los proletarios o no. El problema de la CWO es que afirma que los textos de Kommunist « nos dan indicaciones valiosas para nuestra propia comprensión de cómo se producirá la futura emancipación de la humanidad » [13]. Para nosotros, por el contrario, es hora de dejar de lado el principio abstracto y anárquizante de la auto-organización en el Museo de las Curiosidades Históricas. Tanto para los oportunistas de principios del siglo XX el movimiento era todo y la meta no existía, tanto para los oportunistas del siglo XXI la auto-organización es todo y la meta final es completamente desconocida para ellos.

« La fragmentación de la producción, para devolver a las moléculas de las fábricas o de la parcela de tierra la "libertad de gestión" representaría un tremendo paso atrás que no se corresponde en absoluto con el programa del proletariado. (...) La centralización permite regular el conjunto de la producción según consideraciones tanto económicas como políticas y, para ello, el único organismo que puede permitir al proletariado o a sus grupos ir más allá de la visión de la contingencia es únicamente el partido de clase. El problema de la necesidad de un control continuo de la clase obrera y la creciente adaptación de los trabajadores en la gestión de la industria y la economía, este problema que es, en definitiva, la clave de la revolución, sólo puede ser resuelto a través del partido de clase... » (Bilan #19, 1935).

Como podemos ver, las posiciones avanzadas por la llamada fracción de Bujarin en 1918 prefiguran, en el mejor de los casos, lo que será en los años 30 las teorízaciones de orden consejista tanto de la autogestión y autoorganización de los trabajadores a partir de las meras fábricas como del rechazo del carácter proletario de la insurrección de Octubre 1917 y de la Revolución Rusa. En el peor de los casos, terminaron ayudando a abrir el camino a la teoría estalinista de la construcción del socialismo en un solo país, Rusia.

Sin embargo, aparte de la cuestión de la indispensable extensión internacional de la revolución, la Revolución Rusa nos proporciona una experiencia inestimable para abordar seriamente, "científicamente", algunos de los problemas a los que el proletariado y el partido comunista se enfrentarán inevitablemente desde el comienzo del período de transición. Como señala la CWO, y éste es el mérito de sus introducciones a los artículos de Kommunist, « había una brecha entre las intenciones socialistas y las necesidades de supervivencia económica ante la terrible situación económica que el poder de los soviets había heredado del Gobierno Provisional [de Kerenski] » [14]. Incluso si en otras condiciones objetiva e históricamente más favorables, cualquier futura dictadura del proletariado en un solo país, o grupo de países, se enfrentará al mismo problema en la espera de la extensión internacional de la revolución. Esto es a lo que los comunistas de hoy deben preparar al partido de mañana. Pero sólo pueden contribuir positivamente a ello con la única condición de hacer suyos las lecciones y el marco teórico y político sacado de la experiencia rusa... por la verdadera Izquierda comunista.


Robin, enero 2020.

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Notas:

[2. Fracción de la Izquierda comunist internacional, ¡La defensa del carácter proletario de la revolución de octubre sigue siendo una frontera de clase!, http://fractioncommuniste.org/esp/bci07/bci07_4.php.

[3. « En marzo, los trabajadores de Petrogrado recibían una ración diaria de sólo 1082 calorías (la norma era de 3600 calorías). En abril, mayo y junio, la ración bajó a 1013, 899 y 714 calorías por día » (Los bolcheviques en el poder, Alexander Rabinowitch, traducido del inglés por nosotros).

[4. Tendencia Communista Internacionalista, Radek on the International Situation in Spring 1918, http://www.leftcom.org/en/articles/2017-04-02/radek-on-the-international-situation-in-spring-1918. Todas las citas de la CWO en este artículo están traducidas del inglés por nosotros.

[5. Tendencia communista internacionalista, An Epithaph for the October Revolution?, subrayamos, http://www.leftcom.org/en/articles/2017-02-17/an-epitaph-for-the-october-revolution.

[6. Amadeo Bordiga, Prometeo, #3, marzo 1924, traducido del italiano por nosotros.

[7. Tendencia communista internacionalista, Ossinski on Boukharin’s Imperialism and the World Economy, http://www.leftcom.org/en/articles/2019-09-11/ossinsky-on-bukharin-s-imperialism-and-the-world-economy

[8. Tendencia communista internacionalista, The Formation of the Red Army 1918, https://www.leftcom.org/en/articles/2019-02-11/the-formation-of-the-red-army-1918

[9. Lenin, Acerca del infantilismo ’izquierdista’ y el espíritu pequeñoburgués, 5 de mayo 1918, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1918/mayo/05.htm.

[10. Bilan, #18 Parti-État-Internationale : L’État prolétarien, http://www.collectif-smolny.org/article.php3?id_article=297

[11. Tendencia communista internacionalista, Ossinski Demands for Clear Answers (April 1918), https://www.leftcom.org/en/articles/2019-03-13/ossinsky-s-demand-for-clear-answers-april-1918

[12. Idem

[13. loc. cit.

[14. Tendencia comunista internacionalista, N. Ossinsky’s Critique of State Capitalism in Russia, https://www.leftcom.org/en/articles/2017-09-08/n-ossinsky%E2%80%99s-critique-of-state-capitalism-in-russia