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Comunicado del 23 de enero 2023 sobre las luchas obrera en Francia

Presentamos el siguiente texto, redactado en forma de volante, como un comunicado en la medida en que consideramos que el panfleto que la Tendencia Comunista Internacional ha elaborado y que reproducimos a continuación de nuestro documento plantea las mismas orientaciones de lucha que las que nosotros mismos planteamos. Por lo tanto, en la medida de nuestras posibilidades, distribuiremos el folleto de la TCI en futuras manifestaciones siempre que lo consideremos adaptado a la situación, aunque haya sido redactado para las manifestaciones y huelgas del 19 de enero. Que grupos comunistas resueltamente situados en el terreno de la lucha por el partido mundial del proletariado puedan hablar con una sola voz en las luchas de nuestra clase, porque están políticamente de acuerdo, es una baza para las luchas en curso – al reforzar las capacidades de intervención de los revolucionarios – y al ofrecer una alternativa clara al sabotaje sindical; es también un momento de la lucha por el partido del mañana.

Tanto en Francia como en el resto del mundo,
el capitalismo se prepara para la guerra imponiendo sacrificios cada vez mayores a los proletarios

Dos hechos: el jueves 19, dos millones de manifestantes y huelguistas tomaron las calles de las ciudades francesas para protestar contra una nueva reforma de las pensiones, que retrasa la edad de jubilación a los 64 años en el mejor de los casos, todo ello en nombre de un supuesto déficit del sistema de pensiones anunciado para los próximos años. El viernes 20, el presidente Macron anunció un aumento de un tercio de los gastos militares para el periodo 2024-2030.

Dos cifras: 413.000 y 17.000 millones de euros. El primero es el importe decretado para los gastos militares de Francia: ¡un aumento de un tercio! El otro sería el supuesto, y bastante hipotético, déficit del sistema francés de pensiones, que oscilaría “entre 7.900 y 17.200 millones de euros” en 2025. [1] Dos cifras que están llamadas a cambiar. La primera, que no quepa duda, aumentará. La segunda es mucho menos seguro, ya que se trata de una vaga hipótesis de trabajo del Conseil d’Orientation pour les Retraites (COR), organismo gubernamental francés, y tras dos años de saldo positivo de 900 millones, luego de 3.200 millones.

Dos cifras y dos hechos que todo el aparato estatal, gobierno, partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación y demás propagandistas celosos y muy bien pagados se cuidan de no comparar. Dos cifras y dos hechos que ilustran y resumen al mismo tiempo hacia dónde nos conduce el capital: siempre más sacrificios para la preparación de la guerra imperialista, única salida capitalista a su impasse económico y a su crisis.

Cualquiera que sea la conciencia de cada uno de los dos millones de manifestantes y huelguistas del jueves 19, su voluntad de rechazo y de lucha contra el nuevo ataque a las pensiones se levanta y se opone, de hecho, contra los sacrificios crecientes que el capital pretende imponer al conjunto del proletariado mundial, es decir, a los asalariados que producen la parte esencial de la riqueza social. Y esto por las necesidades de la defensa de cada capital nacional y la marcha hacia la guerra generalizada. Cualquiera que sea la conciencia individual de los millones de trabajadores de Gran Bretaña que en este mismo momento intentan luchar por el aumento de los salarios, también ellos tienden objetivamente a sublevarse y a frenar la marcha hacia la guerra generalizada: ¿acaso la caída real y universal de los salarios no es el resultado de la propia inflación debida a la crisis económica del capital y multiplicada por las consecuencias directas e indirectas de la guerra imperialista en Ucrania? Para los proletarios de todo el mundo, especialmente en Europa, donde la guerra imperialista hace estragos en el corazón de los países históricos del capitalismo, las luchas para defenderse de la explotación capitalista se amplían e incluyen ahora la oposición y el freno a la dinámica de guerra generalizada.

Entoncés ¿qué hacer? Resistir a todos los ataques contra nuestros salarios y condiciones de vida, incluidos los ataques contra las pensiones y otras prestaciones sociales. Cualesquiera que sean los déficits y otras razones financieras aducidas, no corresponde a los trabajadores pagar la crisis, y menos aún la guerra y su preparación. Resistir mediante manifestaciones, huelgas, delegaciones en otras empresas, asambleas generales, etc.; en definitiva, por cualquier medio que exprese y realice la unidad de nuestras condiciones de vida y de nuestra lucha. El capital y la burguesía de cada país atacan a toda la clase obrera, sea cual sea su corporación o estatus, funcionario, empleado privado, contrato fijo o precario, pensionista, desempleado o estudiante destinado a la explotación capitalista. Por lo tanto, resistir ampliando y unificando nuestras luchas contra el capital y las fuerzas del aparato estatal que lo apoyan y defienden.

¿Cómo ampliar y unificar la lucha? No atascándose y encerrándose en la lógica de las jornadas de acción sindical unas tras otra, y no dejando la iniciativa y la organización de la lucha a los sindicatos. Aceptar su dirección es aceptar de antemano un nuevo fracaso tras los de 2003, 2010, 2013 y 2019. Reagrupándonos, los que ya estamos convencidos y dispuestos a convertirnos en militantes de esta movilización, en comités de lucha u otros para intervenir juntos en asambleas, huelgas, coordinaciones y manifestaciones con el fin de abrir el camino a huelgas y manifestaciones generalizadas y unitarias. Es la única manera de imponer al gobierno, representante de la clase capitalista, y a su herramienta privilegiada, el Estado, una relación de fuerzas que les obligue a retroceder. Al hacerlo, además de este retroceso, el conjunto de los trabajadores tenderá a debilitar la puesta en marcha de la economía de guerra que Macron, como todos los gobiernos, llama a relanzar, y frenar la marcha hacia la guerra generalizada.

Ante la catástrofe que se avecina, no queda otro camino que luchar contra el capital.

Il GIIC, 23 de enero 2023

Volante de la Tendencia Comunista Internacionalista

Inflación, pensiones, espiral bélica: sólo la lucha abierta y masiva puede detener el descenso a los infiernos prometido por el capitalismo.

Mientras que desde hace meses los proletarios ven disminuir su salario real debido a la inflación, y tras una reforma del seguro de desempleo que restringe considerablemente el acceso al mismo y reduce la cuantía y la duración de las indemnizaciones, el gobierno vuelve a atacar nuestras condiciones de vida y de trabajo retrasando la edad de jubilación a los 64 años y prolongando la duración de las cotizaciones. Su objetivo es claro: ¡reducir las pensiones!

Este ataque se produce en un contexto de gran crisis económica, agravada por las consecuencias directas e indirectas de la guerra en Ucrania. En consecuencia, en todo el mundo, la burguesía intenta exprimir aún más a los proletarios y hacerles pagar el precio de la crisis para salvaguardar sus beneficios.

Con esta contrarreforma, la burguesía no sólo quiere ahorrar dinero, sino también asestar un golpe al proletariado, quebrar su rebeldía y reducirlo al estado de obrero-ciudadano identificándose con los intereses del capital nacional y dispuesto a sacrificarse por él.

Compañeros, proletarios,

No tenemos que demostrar por qué es imperativo rechazar este nuevo ataque, ni proponer una reforma más justa. El balance de las cuentas del Estado burgués, la salud de las empresas o la de la economía nacional ¡no son asunto nuestro! Las concesiones, derechos o ventajas obtenidos en interés de los trabajadores vienen determinados por la lucha, la relación de fuerzas entre el proletariado y la burguesía, cuyos intereses son radicalmente opuestos. No se puede dar nada por sentado, mientras dure el capitalismo, intentará recuperar lo que se vio obligado a ceder. ¡Pensemos más bien en organizar nuestro contraataque!

Confiemos sólo en nosotros mismos. Las experiencias de las luchas pasadas han demostrado que no se puede esperar nada de las direcciones sindicales y de su práctica de colaboración de clases. Sabotean las luchas aislándolas y organizando jornadas de acción inofensivas, mientras negocian en nuestro nombre con nuestro enemigo de clase.

  • A partir de mañana, renovemos la huelga. Organicémonos en la base, creemos comités de lucha y decidamos el seguimiento de nuestro movimiento.
  • Organicemos delegaciones para extender la lucha a otras empresas y administraciones de los alrededores.
  • Reagrupémonos, pongámonos en contacto e impulsemos el debate. Afirmemos que más allá de esta importante etapa de lucha, sólo una perspectiva comunista puede garantizar la supervivencia de la humanidad y de la vida en la tierra frente al caos del capitalismo. Sólo una lucha masiva que una a todas las categorías, que rompa con las prácticas sindicales y que defienda únicamente nuestros intereses de clase, puede hacer retroceder a la burguesía y marcar el inicio de una lucha ofensiva contra el capitalismo.

Bilan & perspectives, Tendencia comunista internacionalista, 18 de enero 2023

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